Expropiación argentina de YPF

2012-05-04 - Agustín Rossi


Muchísimas gracias, señor presidente. Vaya un agradecimiento especial por el aliento y por los aplausos, que siempre son bienvenidos. No siempre fue así en esta Cámara. Lo bueno es que con aplausos o con huevazos siempre defendimos las mismas ideas. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)

Les decía a mis compañeros de bloque cuando nos reunimos antes de comenzar esta sesión que participamos de sesiones con distinto espíritu, sesiones más complicadas, sesiones algunas con muchísimo dolor. Siempre vamos a recordar aquella en que nos tocó rendir justo homenaje a Néstor Kirchner. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)

Les decía a mis compañeros de bloque que el sentimiento que tenía se podía expresar con una sola palabra: gracias, una profunda gratitud por participar de esta sesión.

En realidad tengo un profundo agradecimiento a Néstor y a Cristina por haberme dado la posibilidad de ser protagonista de estos ocho años de historia. Pero esta era una sesión especial y ese sentimiento de gratitud podía tener distintos involucramientos.

Muchos compañeros le daban gracias a la historia por estar aquí y yo quiero decir, señor presidente, a la historia lo que es de la historia, y a la presidenta lo que es de la presidenta. (Aplausos en las bancas y en las galerías.) Hoy estamos aquí porque la presidenta de la Nación tomó la fuerte decisión política de nacionalizar la principal empresa petrolera que existe en la Argentina. Este es el motivo.

Muchos preguntarán por qué ahora y no antes, por qué en este momento. Algunos han querido buscar alguna causa coyuntural, mezquina. Y yo quiero decir que como todos sabemos las decisiones no se toman en un termo, las decisiones se toman con un contorno y en un entorno. A veces ese contorno y ese entorno viabilizan las decisiones, y en otras, ese contorno y ese retorno retardan las decisiones.

En más de una oportunidad, incluso el otro día, en nuestro acto partidario en Vélez, delante de cien mil compañeros, la presidenta agradeció ferviente y honestamente el apoyo político de la oposición y de los bloques de la oposición a esta iniciativa. Pero no olvidamos que dos años atrás este mismo bloque no pudo aprobar el proyecto de ley de presupuesto general de la Nación porque ningún bloque de la oposición permitió a la presidenta gobernar durante 2011 con presupuesto. (Aplausos y manifestaciones en las bancas y en las galerías.)

Dos años atrás podríamos haber pensado que esto era viable, pero en verdad me parece una discusión casi sin sentido.

Lázaro Cárdenas estatizó y expropió no una sino todas las empresas petroleras de México, que eran todas privadas, en 1938, después de haber estado cuatro años en el gobierno. ¿Alguien podría criticar a Lázaro Cárdenas haber estatizado en 1938 y no apenas asumió el gobierno? Primero hizo la reforma agraria e implementó una cantidad de medidas.

Yrigoyen creó YPF casi al final de su gobierno; de hecho, a Mosconi lo nombró Alvear. ¿Alguien podría criticar a Yrigoyen que recién creó YPF al final de su gobierno y no al inicio? Absolutamente nadie podría decir eso. (Aplausos y manifestaciones en las bancas y en las galerías.)

Algunos dicen que la cuestión es un problema de balanza comercial. Siempre la cuestión de la energía fue un problema de balanza comercial. Cuando Yrigoyen creó YPF, la Argentina importaba energía y pagábamos con carne y trigo. ¿A quién le importábamos la energía? A Inglaterra. ¿A quién le pagábamos con carne y trigo? A Inglaterra. ¿Qué pasó con YPF? Se empezó a balancear ese desbalance, por lo que empezamos a tener un diferencial a favor nuestro. Ya no necesitábamos entregar a Inglaterra tanta carne y tanto trigo por un combustible que no importábamos.

¿Quién vuelve a poner las cosas en su lugar para el imperio? Como todos lo deben saber, el Pacto Roca-Runciman, que vuelve a la situación en la que nosotros importábamos energía y pagábamos con carne y trigo, e YPF nuevamente empieza su descenso en cuanto a su producción petrolera.

Se dicen muchas cosas intentando descalificar una situación que fue tomada cuando correspondía y para rectificar situaciones que claramente perjudican la posibilidad de que la Argentina siga creciendo con el mismo ritmo de los últimos años.

Se ha dicho que en la historia argentina hubo golpes de Estado que tuvieron olor a petróleo. En el mundo hubo situaciones de guerra cuya causa fue el petróleo.

¿Cuál es hoy la situación internacional? El petróleo funciona en el mundo como un commodity. El precio del petróleo no es el de la oferta y la demanda. El 80 por ciento de las que manejan el mercado a futuro del petróleo son empresas financieras; el otro 20 por ciento son empresas petroleras. Una de las que maneja el mercado del petróleo a futuro es la JP Morgan y otra la Goldman Sachs. Claro, la JP Morgan también elabora el índice de riesgo país, y como dijo el diputado Solá, la JP Morgan tiene acciones de Repsol. ¿Cómo no va a aumentar el riesgo país que dictamina la JP Morgan, que tiene acciones de Repsol, cuando la presidenta anuncia que nacionaliza Repsol? (Aplausos.)

Hay que decirlo con muchísima claridad. Hace bastante tiempo que dejamos de comprar espejitos de colores. El último espejito de colores que anda dando vueltas por el mundo es ese riesgo país. ¿Cómo puede ser que España hoy tenga menos riesgo país que la Argentina? La única explicación es que España paga y tiene un plan económico para pagar sus compromisos financieros internacionales y poco le preocupa lo que pasa con el pueblo español. (Aplausos.)

Esto es lo que ha pasado, pero no pasa solamente en la Argentina, porque la especulación financiera –lo venimos diciendo y la presidenta lo ha dicho en cuanto foro internacional le tocó participar¬ está vinculada con la crisis que todavía tienen la Eurozona y los Estados Unidos. Es una crisis que empezó en el ámbito financiero y se trasladó al ámbito económico, y hasta que el mundo y la economía mundial no se posicionen más alrededor de la economía real y menos de la financiera, va a ser imposible que vuelva a crecer como lo venía haciendo. Porque la especulación financiera desbarata cualquier intento de crecimiento económico.

Si no, pregúntenle a Obama, que intenta recuperar a Estados Unidos de la recesión económica; pretende que crezca económicamente pero cuando se da vuelta le aumentan el combustible, y lo hacen por especulación financiera. Porque la verdad es que el consumo de gasolina en Estados Unidos bajó el 10 por ciento, en la Eurozona el 20 por ciento, y el precio del barril aumentó internacionalmente un 25 por ciento desde diciembre del año pasado.

Hay menos demanda, hay más oferta y hay un mayor precio. ¿Qué explicación tiene esto? La única explicación que tiene es la especulación financiera. Nosotros teníamos una empresa que controlaba YPF y era parte de ese juego. Tenía puesta la mirada en el petróleo no como la tenemos que tener nosotros los argentinos, como fuente e insumo indispensable para el crecimiento económico, sino desde el punto de vista del mercado financiero.

Y así funcionaba. Y esa situación que podía ser sostenible en algún momento era imposible que se siguiera sosteniendo cuando un país crecía arriba del 7,7 por ciento anual durante los últimos años. El mundo de los 90, independientemente de las calificaciones, es distinto al de los 2000.

Por suerte el mundo de los 2000 es más complicado y la Argentina está menos complicada, pero las reglas de juego cambiaron. El diseño de los 90 no incluía una Argentina industrial; el diseño de los 90 no incluía un mercado interno fuerte. Este diseño de los 2000 incluye una Argentina industrial y un mercado interno fuerte. (Aplausos.)

Cuando hay mayor consumo de combustibles en la Argentina, cuando hay mayor cantidad de autos en la Argentina, cuando el producto bruto ha crecido durante todo este tiempo, cuando el producto bruto industrial ha crecido por encima de la media del producto bruto, significa que la demanda energética ha crecido.

Hay que decir las cosas porque si no, funcionamos con clichés. ¿Cómo se puede sostener que no hemos invertido en energía si hemos crecido cerca del ocho por ciento promedio durante todos estos nueve años? ¿Con qué creció el país durante estos nueve años si no fue con energía? Invertimos en energía. Nos encontramos con una situación distinta a la de ahora. El problema en 2003 no era la generación sino el transporte, y ahí están los electroductos y los gasoductos, ahí está la línea Choele Choel Puerto Madryn, y la línea NEA NOA. Pudimos cerrar el anillo de distribución de energía en la Argentina.

Este Congreso sancionó leyes que no eran del oficialismo sino de la oposición -como la ley de biocombustibles- para empezar a cambiar la matriz energética de nuestro país.

Este gobierno terminó Yacyretá y la llevó a su cota definitiva. Duplicamos la capacidad de generación de Yacyretá.

Este gobierno terminó Atucha II y tiene centrales térmicas, y hacía años que no se hacía una central térmica en la Argentina. (Aplausos.)

Mientras esto ocurría, nuestra principal empresa petrolera jugaba en el mercado financiero e invertía poco en la Argentina porque buscaba otros lugares del mundo para hacerlo.

Hay que decir la verdad: YPF financió el crecimiento de Repsol en todo el mundo. Esta es la realidad. El petróleo argentino financió el crecimiento de Repsol en todo el mundo.

¿Por qué Repsol invertía en otros lugares del mundo? Porque allí podía vender a precio internacional. ¿Por qué no invertía en la Argentina? Porque el gobierno le decía que el precio del barril no debía superar los cincuenta o sesenta dólares. (Aplausos.) No debía valer 105 dólares.

Entonces, ¿qué nos decía Repsol? Que íbamos a tener desabastecimiento, y muchas veces nos desabastecía. ¿Qué más nos decía Repsol? Que solamente debíamos refinar combustibles premium. Estas son las cosas que nos decía Repsol. ¿Para qué? Para que llegara el momento en que, como dijo el viceministro de Economía ante los senadores, se dejara de importar a 105 dólares: dénnos a nosotros a 80 o 90 dólares el barril de petróleo, que es el precio al que nosotros lo sacábamos. Esa era la ecuación y esa era la extorsión.

Esto fue lo que nosotros vinimos a cortar. Por eso bajaron la exploración y la explotación. Por lo tanto, el único indicador económico que funciona en los balances de Repsol es el de utilidades. Tiene bajo patrimonio neto porque la vaciaron y tiene baja liquidez porque la endeudaron, pero tiene alta rentabilidad.

El plan de Repsol no era quedarse en la Argentina. Pretendían que en algún momento YPF fuese casi una empresa residual.

Este no fue un mal negocio para Repsol YPF. Invirtieron 13.500 millones de dólares y se llevaron más de 15 mil millones de utilidades. Le vendieron al grupo Eskenazi 3.500 millones de dólares y se llevaron 2.700 millones de dólares en acciones que cotizaron en bolsa. Tuvieron casi 8 mil millones de rentabilidad. La verdad es que el conjunto de los argentinos podría haber esperado una reacción absolutamente distinta.

Hoy venimos a este recinto con la convicción de que lo primero que estamos haciendo es cambiar un paradigma. A partir de hoy en la Argentina el petróleo deja de ser un commodity para YPF y pasa a ser el insumo básico para el crecimiento y el desarrollo económico de nuestro país. (Aplausos.)

Entonces, este es el primer efecto que genera este proyecto de ley: desacoplar de la timba financiera el petróleo argentino, que se había convertido en un commodity.

Nadie va a pensar que cuando Obama critica la cartelización de las empresas petroleras él se está “chavizando”, tal como algunos han manifestado.

Obama se defiende y ve la impotencia que existe cuando juegan y surge la cartelización que afecta directamente al crecimiento económico de un país. Los Estados Unidos hoy están previendo su crecimiento económico no mediante la performance de su sector exportador, sino fortaleciendo el mercado interno. Si aumenta la nafta, se le reduce su mercado interno; ésta es la realidad.

Entonces, tenemos la posibilidad de volver a andar un camino de soberanía. Lo han dicho algunos diputados y lo quiero reafirmar. El artículo 1° del proyecto es tan importante como el que declara de utilidad pública a YPF y sujeto a expropiación el 51 por ciento de sus acciones.

Declaramos de interés público la exploración, explotación y comercialización de hidrocarburos en la Argentina. También declaramos como de interés público el autoabastecimiento energético. Entonces, todas las empresas petroleras que funcionan en la Argentina, YPF y el resto, tendrán que cumplir con ese objetivo de interés público, que es garantizar el autoabastecimiento de la energía en el país. (Aplausos.)

Algunos nos preguntan cómo fue que no controlamos. Teníamos una empresa donde el director del Estado representaba una acción y no había ningún mecanismo regulatorio. Lo explicó también el viceministro de economía: para controlar una empresa de la magnitud de YPF había que tener casi otra YPF. Nosotros nos estamos metiendo dentro de la principal empresa petrolera argentina para empezar a cambiar el paradigma del crecimiento.

Los desafíos que se le presentan a la Argentina son enormes, pero maravillosos en cuanto a la posibilidad de que nuestro país siga creciendo en el marco de un continente que también lo está haciendo. Aspiramos a poseer un lugar relativo en el mundo más importante que el que hemos tenido en los últimos treinta o cuarenta años.

Para eso debemos cuidar cada una de las cosas que tiene la Argentina. No llegamos a esta decisión simplemente por una decisión que tomó la presidenta, sino porque hemos construido un país en ese sentido. En 2003 hemos tratado de que los argentinos sintieran que podían vivir de una manera distinta, después del sueño colectivo de los años 90, que se basaba en el individualismo. Nosotros hemos intentado construir el sueño colectivo de los años 2000, consistente en que todos juntos podamos organizar lo que el país necesita para seguir creciendo.

Uno de los grandes méritos de nuestro gobierno es haber reconstituido el Estado. Es cierto lo que muchos compañeros dijeron sobre lo que pasaba en la década de 1990. Hoy nadie piensa en el Estado opresor o deficitario.

A los que se asustan por los controles, les digo que no es la primera empresa que estatizamos. ¡Tráiganme una denuncia de corrupción en el Correo, en Aysa o en Aerolíneas! ¡No hay ninguna denuncia de corrupción sobre los funcionarios que estuvieron al frente de cada una de esas empresas! (Aplausos.)

Entonces, estamos considerando un proyecto de ley cuyo primer título habla de la declaración de interés público de los hidrocarburos, mientras que el segundo se refiere a la participación de las provincias en el Consejo Federal de Hidrocarburos.

No es una cuestión menor. Volvemos a hacer, con el Estado argentino y las provincias, un organismo que planifique los objetivos de la producción hidrocarburífera de la Argentina en los próximos años.

El tercer título habla específicamente sobre YPF y su nacionalización. Hemos decidido dejar a YPF dentro de la órbita de la ley de sociedades comerciales. No queremos una YPF pesada e incapaz de competir en un mercado tan competitivo como el petrolero. La queremos dejar en el lugar de sociedad anónima para que sea ágil, no dé pérdida y siga siendo una empresa privada con participación estatal, pero fundamentalmente para que persiga los objetivos que estaba señalando recién.

YPF es la principal empresa argentina. El otro día escuchaba al ministro de Ciencia y Tecnología, quien fue invitado por la señora diputada Giannettasio a exponer ante la comisión. En esa oportunidad, decía que las dos grandes empresas multinacionales Motorola e IBM tienen un presupuesto más elevado en ciencia y tecnología que todos los países de América Latina en conjunto.

No podemos desperdiciar la oportunidad de que YPF ponga su rentabilidad en dividendos no para los dueños de la compañía sino para generar más inversión, investigación, desarrollo, ciencia, tecnología, capacitación, exploración y explotación. Eso es lo que queremos hacer de YPF. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)

Para finalizar, voy a leer una frase de Raúl Scalabrini Ortiz, que nos identifica a todos. Decía: “Desalojemos de nuestra inteligencia la idea de la facilidad. No es tarea fácil la que hemos acometido. Pero es tarea ingrata. Luchar por un alto fin es el goce mayor que se ofrece a la perspectiva del hombre. Luchar es, en cierta manera, sinónimo de vivir. Se lucha con la gleba para extraer un puñado de trigo. Se lucha con el mar para transportar de un extremo a otro del planeta mercaderías y ansiedades. Se lucha con la pluma. Se lucha con la espada. El que no lucha, se estanca, como el agua. El que se estanca se pudre.”

El 25 de mayo de 2003 Néstor Kirchner asumió la Presidencia de todos los argentinos. (Aplausos.) En ese sillón dijo que venía a ofrecer un sueño para construir un país distinto, entre todos, y eso fue lo que hicimos siempre, yendo hacia adelante y superando cada una de las dificultades.

Los primeros meses de Néstor no fueron fáciles. Tuvo que vencer a la corporación militar que quería la consagración de las leyes de la impunidad. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)

Con el 22 por ciento de los votos tuvo que hacer uso de la cadena nacional para pedir a los jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que formaban parte de la mayoría automática, que se fueran.

También tuvo que decir al Fondo Monetario Internacional que no seguiríamos más sus recetas económicas ni aumentaríamos las tarifas de las empresas privatizadas. Debimos renegociar con dignidad la deuda que no habíamos asumido nosotros, con el apoyo de algunos y el escepticismo de la mayoría.

Después vino Cristina. El otro día pensaba mientras la presidenta estaba en el acto de Vélez, qué distinto es este abril al de 2008. El 1° de abril de 2008, en la Plaza de Mayo, la presidenta celebraba un acto con todos nosotros. Ese día, Clarín nos recibía con un dibujo de la presidenta de la Nación con una marca en la boca para que no hablase. El dibujo era de Sabat. En ese lugar, la presidenta dijo que ese era un mensaje mafioso; no se trataba de un reclamo de un sector por una medida económica sino de la actitud de los generales mediáticos que se posicionaban y pretendían condicionar al gobierno recientemente asumido. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)

Siempre fuimos por más. Todos sabemos cómo terminó esa historia; pero al poco tiempo la presidenta dijo a los argentinos que quería que el ahorro previsional dejaran de manejarlo algunos para empezar a ser manejado por el Estado en beneficio de todos. Y nacionalizamos las AFJP, una de las herencias perversas que nos dejaron. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)

Gracias a la nacionalización de las AFJP pudimos generar la ley de movilidad jubilatoria que permite actualizar el ingreso de nuestros jubilados dos veces por año. Nos decían que el índice habría de ser de 1,5 o de 2,5 puntos, pero la verdad es que los ingresos de los jubilados han crecido enormemente durante todos estos años a partir de la sanción de esa ley.

Y fuimos a las elecciones de 2009, pero no nos fue como esperábamos. Ahí se encontraban los de siempre, los que creían que estábamos terminados, aquellos que pensaban que nuevamente el poder corporativo tenía que hacerse cargo del gobierno. Y la presidenta respondió con la ley de medios, que el Congreso debatió y sancionó. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)

Entonces, señor presidente, en cada una de las situaciones y circunstancias sabemos que tenemos que ir hacia adelante. No somos como agua de estanque; no nos quedamos quietos, no queremos pudrirnos. Nos subleva un pobre, un necesitado, un desocupado, pues están en cada una de las decisiones que tomamos. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)

Estamos convencidos de que la Argentina tiene un futuro próspero que engloba a todos. Los partidos políticos opositores no son nuestros enemigos. En el año 2009 dije acá, en este recinto, que la contradicción de la política argentina era “política versus corporaciones” y no “oficialismo versus oposición”; que teníamos que construir una política capaz de disciplinar al poder corporativo; que la política, desde cualquier lugar, piensa por el interés general; que las corporaciones piensan en su propio interés; que para nosotros, la Argentina es la patria y no una factoría. (Aplausos prolongados en las bancas y en las galerías. Varios señores diputados rodean y felicitan al orador.)