El ejército rojo

1943-05-01 - Joseph Stalin


¡Camaradas de la Milicia Roja y marineros de la Armada Roja, comandantes y funcionarios políticos, guerrilleros de ambos sexos, campesinos y campesinas, trabajadores del intelecto! ¡Hermanos y hermanas sometidos temporalmente al yugo del opresor alemán! .
Hoy, 1 de mayo, os saludo y felicito en nombre del Gobierno soviético y el partido bolchevique.
Los pueblos de nuestro país solemnizan el 1 de mayo en los rigurosos días de la «guerra patriotica». Confiaron la solución de su porvenir al Ejército Rojo y no han sido defraudados en sus esperanzas. Los soldados soviéticos ponen su vida en juego para proteger a la Patria y defienden ,con éxito des de hace casi dos años el honor y la independencia de todos los pueblos que integran la Unión Soviética.
Durante la campaña del invierno 1942-1943 el Ejército Rojo infligió importantes derrotas a las tropas de Hitler, aniquiló ingentes cantidades de hombres y material, envolvió y exterminó a dos Ejércitos en la bolsa de Stalingrado, hizo prisioneros a más de 300.000 soldados y oficiales enemigos, y libró del yugo alemán a centenares de ciudades soviéticas y millares de aldeas.
La campaña de invierno ha puesto de manifiesto que la acometividad del Ejército Rojo aumenta cada vez más. Nuestras tropas no se limitaron a expulsar a los alemanes del territorio ocupado por estos en el verano de 1942; también se posesionaron de imnumerables ciudades y comarcas que habían estado en manos del enemigo durante un año y medio aproximadamente. Los alemanes ya no tienen la fuerza suficiente para oponerse a la ofensiva del Ejército Rojo.
Así lo demuestra el hecho de que el Alto Mando hitleriano se viera obligado a desplazar desde Europa occidental otras treinta Divisiones para emprender su contraofensiva en un sector de frente tan reducido como es el de Jarkov. Los alemanes contaban con cercar a las tropas soviéticas en el sector de Jarkov para deparar un «Stalingrado germano» a nuestros soldados. Pero el Alto Mando hitleriano fracasó en su intento; no pudo tomarse el desquite de Stalingrado. A esa misma hora, las victoriosas tropas de nuestros aliados batían a las fuerzas alemanas e italianas en Libia y Tripolitania, y ahora, tras limpiar de enemigos esa región, continúan arrollando al adversario en el sector de Túnez, mientras la heroica Aviación anglo-americana asesta destructivos mazazos a los centros de la industria de guerra en Alemania e Italia, anunciando la formación de un segundo frente europeo contra los fascistas alemanes e italianos.
De esa suerte, la ofensiva desde el Este, a cargo del Ejército Rojo, contra el enemigo se concertará por primera vez en la guerra, con otra embestida desde el Oeste, a cargo de las tropas de nuestros aliados para fundirse con ella en un ataque conjunto y coordinado.
Todas esas circunstancias reunidas han sacudido hasta los cimientos la máquina de guerra alemana, y, además de encauzar la guerra mundial por nuevos derroteros, crean las condiciones fundamentales para el triunfo sobre la Alemania hitleriana.
Como consecuencia de esa evolución, nuestros adversarios se vieron obligados a reconocer el empeoramiento de su situación y comenzaron a lamentarse de una crisis militar. Por supuesto, se esforzaron en encubrir su crítica posición con el tantán de la movilización total. Sin embargo, ningún tantán puede ocultar al mundo el hecho de que el campo fascista atraviesa efectivamente una crisis muy grave.
La crisis del campo fascista se refleja ante todo en la circunstancia de que el enemigo se haya visto obligado a modificar abiertamente su postura inicial con respecto a la guerra relámpago. Hoy, ya no esta de moda hablar de guerra relámpago en el campo contrario..., y el gárrulo clamoreo acerca de esa guerra relámpago ha sido sustituido por gimoteos atrabiliarios sobre la irrevocabilidad de una guerra duradera.
Por otra parte, la crisis del campo fascista encuentra también su expresión en el hecho de que los fascistas empiecen a hablar de paz con creciente frecuencia. Si hemos de juzgar por las in formaciones de la Prensa extranjera, llegamos a la conclusión de que los alemanes estarían dispuestos a negociar una paz con Inglaterra y los Estados Unidos siempre que estos paises se separaran de la Unión Soviética, o en el caso inverso de que ésta se alejara de Inglaterra y los Estados Unidos de América. Los imperialistas alemanes, desleales hasta la méula de los huesos, tienen el cinismo de medir a los aliados con su propia regla, y esperan poder embaucar a alguno de ellos con sus métodos. Es evidente que los alemanes no charlarían de paz si las cosas les fuesen bien. En el campo del fascismo, la verbosidad pacifista significa solamente que éste pasa por una difícil crisis. Pero ¿cómo se puede hablar de paz con esos depredadores imperialistas del campo fascista alemán que anegan Europa en sangre y la siembran de patíbulos?
¡Camaradas! El pueblo soviético patentiza un desvelo infinito por el Ejército Rojo. Está dispuesto a transmitirle toda su energía para robustecer aún más la potencia defensiva del país soviético. En poco más de cuatro meses los pueblos de la Unión Soviética han entregado al fondo del Ejército Rojo más de siete mil millones de rublos. Ello prueba una vez más que la contienda con Alemania es en verdad una guerra popular, la guerra de todos los pueblos que habitan el mundo soviético. Trabajadores, campesinos colectivistas e intelectuales siguen laborando con pulso siempre firme en fábricas e instituciones, granjas colectivas y propiedades soviéticas, soportando con fortaleza y coraje todas las privaciones que acarrea la guerra. Pero la guerra contra el invasor alemán y fascista exige todavía más cañones y tanques, más aviones, ametralladoras, metralletas, morteros, munición y provisiones para el Ejército Rojo.
¡Camaradas de la Milicia Roja y marineros de la Armada Roja, comandantes y funcionarios políticos, guerrilleros de ambos sexos!: al tiempo que os saludo y felicito en este 1 de mayo,

ORDENO:

1- Todos los combatientes -infantes, servidores de mortero, artilleros, dotaciones del Cuerpo blindado, pilotos, zapadores, personal de transmisiones, soldados de Caballería- deben mostrar un incansable afán de superación en el combate, cumplir las órdenes de los jefes y el reglamento del servicio, mantener una disciplina inalterable, organización y orden.
2- Los comandantes de todas las Armas y mandos superiores deben ser maestros en el arte de mandar tropas; organizar con habilidad la coordinación de todas las Armas y conducir éstas al combate; estudiar al adversario, perfeccionar el servicio de reconocimiento -ojos y oídos del Ejercito- y tener éste siempre presente, pues de lo contrario no sería segura la derrota del enemigo. Hay que elevar el nivel profesional de los Estados Mayores y conseguir que los Estados Mayores de todo Cuerpo y unidad del Ejército Rojo sean órganos ejemplares de los mandos de tropa; y los servicios militares de retaguardia deben mejorar su trabajo para poder responder alas exigencias de la guerra moderna, pues hay que tener en cuenta que el desenlace de las operaciones militares depende de la puntualidad e integridad con que se suministre la munición, el armamento y las vituallas a la tropa.
3- El Ejército Rojo en bloque debe asegurar y explotar el éxito de la campaña de invierno, sin ceder una sola pulgada de terreno al enemigo ni cesar en sus preparativos para las batallas decisivas con los ocupantes alemanes fascistas: debe dar pruebas de su estoicismo y tenacidad en la defensa que llevan a cabo los combatientes de nuestros ejércitos, y se ha de afianzar la colaboración eficaz de las tropas y su maniobrabilidad puesta en práctica en el campo de batalla hasta el envolvimiento y exterminio del adversario.
4- Los guerrilleros de ambos sexos deben organizar golpes de mano, certeros y violentos, contra los servicios e instalaciones en la retaguardia enemiga, contra vías de comunicaciones y depósitos de intendencia, Estados Mayores y fábricas, así como cortar las líneas telegráficas y telefónicas del adversario; alistar en las filas activas de la lucha liberadora a esos vastos sectores de población soviética que habitan todavía las zonas ocupadas por los alemanes, a fin de preservar al ciudadano soviético de la deportación a Alemania como esclavo, y del exterminio a manos de las bestias hitlerianas; vengar sin piedad en el intruso alemán la sangre y las lágrimas derramadas por nuestros niños y mujeres, madres y padres, hermanos y hermanas; ayudar con todas sus fuerzas al Ejército Rojo en la lucha contra el infame opresor hitleriano.
¡Camaradas!
El enemigo barrunta ya la aproximación de nuestras tropas y la violencia de sus demoledores golpes. Se acerca el momento en que el Ejército Rojo, unido a los ejercitos de nuestros aliados, se apresta a romper el espinazo a la bestia fascista.

¡Viva nuestra gloriosa patria! ¡Viva nuestro heroico Ejército Rojo! ¡Viva nuestra heroica Marina de Guerra! i Vivan nuestros audaces guerrilleros! iMuera el invasor alemán!




Enviado por Enrique Ibañes