Seis meses de paz

2006-09-22 - Juan José Ibarretxe


Señora Presidenta. Señoras y Señores Parlamentarios.

Egun on danori.

Al objeto de facilitar el seguimiento de este primer Debate de Política General de la presente legislatura, voy a estructurar mi intervención en cuatro grandes apartados:

Apartado I.- Una sociedad vasca dispuesta a no dejarse arrebatar esta oportunidad histórica para avanzar, para vivir en paz y para decidir nuestro futuro.

Apartado II.- Un Gobierno dinámico para un País en marcha.

Apartado III.- Un Gobierno activo, con propuestas para afrontar el doble reto colectivo de la Paz y la Normalización Política.

Apartado IV.- La participación activa de la sociedad vasca: acompañante y garantía de los procesos de paz y de normalización política.

Apartado I.- Una sociedad vasca dispuesta a no dejarse arrebatar esta oportunidad histórica para avanzar, para vivir en paz, y para decidir nuestro futuro.

En el debate de investidura que celebramos en esta Cámara en junio del pasado año, trasladé mi convencimiento de que en esta legislatura íbamos a tener una oportunidad única para hacer realidad el sueño de la Paz. Bien, pues esta oportunidad se abrió cuando el pasado 22 de marzo ETA declaró el alto el fuego permanente como consecuencia del clamor de la sociedad vasca a favor de la Paz.

La sociedad vasca no va a dejarse arrebatar esta oportunidad histórica para vivir en paz y decidir nuestro futuro. Como Lehendakari quiero reiterar el compromiso del conjunto del Gobierno en favor de la Paz y la Normalización Política en Euskadi. Estamos dispuestos a realizar todos los esfuerzos que sean necesarios junto con la sociedad vasca para sortear las dificultades que se presenten a lo largo del camino. La ilusión y la esperanza han prendido con fuerza, de nuevo, entre nosotros y entre todos vamos a conseguir que el proceso iniciado sea irreversible.

Sabemos que "hacer la Paz" no es algo sencillo, los obstáculos que se han presentado en estos primeros meses son una buena prueba de ello, pero, afortunadamente, contamos con el apoyo de una sociedad madura y también con la experiencia de los errores cometidos en el pasado.

La confusión, la irresponsabilidad, los tiempos muertos, la falta de iniciativa, los malentendidos, la desconfianza y la utilización electoralista de la Paz, son algunos de esos errores y obstáculos del pasado que hoy debemos evitar.

Resulta evidente que ETA es quien tiene la obligación de no frustrar de nuevo la esperanza de la sociedad vasca, pero nuestra responsabilidad política es contribuir a allanar el camino y a eliminar los obstáculos que puedan frenar el viento de la Paz.

Estamos decididos a ser un agente activo para empujar el viento de la Paz, porque tenemos detrás a un País con las velas desplegadas para afrontar la oportunidad histórica de decidir nuestro propio futuro.

I.-1.- Vamos a empujar el viento de la Paz.

La primera constatación que podemos hacer de los seis meses transcurridos desde el anuncio de alto el fuego permanente, es que ciertamente ha habido avances y justo es reconocerlos. Se ha procedido a la verificación del alto el fuego y además, el pasado 29 de junio, el Presidente del Gobierno español declaró oficialmente abierto el proceso de diálogo con ETA. Estamos, por tanto, ante un proceso con bases sólidas, fruto de un dilatado período de conversaciones previas. Pero este sentimiento de esperanza no está exento de una creciente sensación de inquietud y preocupación ante el desarrollo de determinados acontecimientos que causan una gran perplejidad en la opinión pública vasca y representan obstáculos evidentes para que el proceso avance y se consolide.

Somos conscientes de la dificultad del camino. De hecho, el Partido Popular ya ha manifestado públicamente su oposición a todas las iniciativas dirigidas a consolidar el incipiente proceso de Paz. En mi opinión, esta estrategia es totalmente equivocada, porque, si fracasa la Paz, perdemos todos. Por eso, espero y deseo que el Partido Popular modifique su actitud actual y se sume cuanto antes al diálogo y a la esperanza.

Pero, al margen de esta posición que mira al pasado, nos parece una irresponsabilidad que aquellos directamente implicados en llevar a buen puerto esta oportunidad se dediquen a poner piedras en el camino y a generar confusión. La sociedad vasca no entiende determinadas decisiones y actitudes cuando es tan importante lo que está en juego.

Batasuna se queja de que el proceso "está bloqueado". Bien, y yo les planteo ¿qué aporta la kale borroka al proceso de paz? ¿Qué aporta a su desbloqueo? Yo, sinceramente, creo que no aporta nada, más allá de un chantaje intolerable por antidemocrático.

Por otro lado, es preocupante que el Presidente del Gobierno español diga un día que está dispuesto a respetar la voluntad de la sociedad vasca y al día siguiente salga negando que el derecho de autodeterminación exista en Europa, cuando es obvio que el ejercicio del derecho a decidir, con el apoyo, además de la Unión Europea, está sirviendo para desbloquear conflictos políticos actualmente en el corazón de Europa. ¿Por qué lo que es aplicable hoy para otros pueblos se le niega al Pueblo Vasco?

Es también difícilmente comprensible que el Poder Judicial Español autorice encuentros de dirigentes de Batasuna con todas las formaciones políticas y al mismo tiempo admita a trámite una querella contra el Lehendakari por hacer lo mismo.

Causa igualmente perplejidad que la misma política penitenciaria sirva para mantener el alejamiento y la dispersión de los presos de ETA y al mismo tiempo se utilice para excarcelar a otros presos condenados por graves delitos.

Como también genera grandes dosis de confusión el pulso que mantienen Batasuna y el Gobierno español para encontrar un cauce que permita su legalización, cuando en este nuevo escenario debería ser un obstáculo fácilmente solucionable por ambas partes. Porque, lo que la sociedad vasca no alcanza a comprender es que el Gobierno español declare oficialmente que está dispuesto a abrir el diálogo con ETA y a la vez se niegue a dialogar políticamente, eso sí, en público, con Batasuna.

Estoy convencido de que se acabará imponiendo la cordura más pronto que tarde, porque nadie está dispuesto a arrojar por la borda en las primeras dificultades una apuesta que tanto trabajo y esfuerzo ha costado conseguir. Pero, los actos de violencia, la confusión, la perplejidad y la falta de iniciativa no son ayudas sino obstáculos que hacen amainar el viento de la Paz.

En todo caso, si alguien pudiera estar tentado de ralentizar el proceso para adecuarlo a sus intereses electorales, sinceramente, creo que sería una tremenda equivocación y una grave irresponsabilidad. La sociedad vasca no admite tiempos muertos. No entiende de maniobras que pongan en riesgo esta nueva oportunidad y no va a parar hasta conseguir que el sueño de la paz, la convivencia y la reconciliación se haga definitivamente realidad.

I. 2.- Euskadi, un País preparado, con las velas desplegadas.

Durante mucho tiempo hemos tenido que soportar la pesada carga de la violencia que generaba un sufrimiento humano inmenso, ponía en grave riesgo la propia convivencia social y lastraba nuestro crecimiento económico. A pesar de todo, la sociedad vasca ha continuado preparándose con tesón porque sabíamos que algún día soplaría el viento favorable de la Paz y tenía que encontrar a un País con las velas desplegadas.

Esta oportunidad ha llegado y nos ha encontrado con una País a la cabeza de los índices de crecimiento y bienestar de todo el Estado español y que ocupa puestos de vanguardia en el conjunto de Europa.

Es cierto que aún tenemos problemas que resolver. La competencia de los nuevos países industrializados, la deslocalización empresarial, el todavía insuficiente esfuerzo tecnológico, la siniestralidad laboral, la temporalidad del empleo, el riesgo de pobreza de muchas familias y las dificultades de acceso a la vivienda, especialmente entre los jóvenes, son, quizá, los más destacados y a ellos me referiré especialmente cuando detalle la acción del gobierno y los compromisos de futuro. Pero también es cierto que, gracias al esfuerzo desarrollado entre todos, hemos conseguido en los últimos años construir un país dinámico, abierto, competitivo y solidario. A este respecto, el balance de situación tras este primer año de legislatura no deja lugar a dudas de que estamos en primera línea.

Según los últimos datos conocidos correspondientes al segundo trimestre de 2006, la tasa de crecimiento de la economía vasca se ha situado en el 4,2%, por encima de la economía española 3,7% y de la media de la Unión Europea, que ha sido del 2,8%.

De acuerdo con los indicadores oficiales del propio INE, desde el año 2003 hemos recuperado el liderazgo en renta por habitante en el Estado español. Si hace cinco años teníamos por delante a diez países europeos en renta por habitante, medida en términos de paridad de poder adquisitivo, en la actualidad en la Unión Europea sólo nos superan Luxemburgo e Irlanda.

En Euskadi, en el pasado ejercicio 2005, se han incrementado en 2.000 el número de empresas existentes, situándonos en un récord histórico de 157.000 empresas.

Con los últimos datos referidos al segundo trimestre de este año, el número de personas empleadas asciende a 942.500, 12.300 más que en el mismo período del año anterior, y nuestra tasa de paro se ha situado, incluso, por debajo del 5%, es decir, prácticamente en niveles de pleno empleo, algo impensable hace escasamente unos años.

Nuestra esperanza de vida media es de 80,4 años, la más elevada de Europa y una de las más altas del mundo.

El porcentaje de población joven con estudios secundarios es del 81,1%, lo que nos sitúa por encima de la media europea y por delante de países como Alemania y Francia.

Tomando en consideración nuestros indicadores de renta, esperanza de vida y de educación, Euskadi se posiciona entre los diez primeros países del mundo en el Índice de Desarrollo Humano, según la metodología utilizada por las Naciones Unidas.

Y todo esto lo hemos logrado con responsabilidad y diligencia en la gestión de las finanzas públicas. Así lo ha ratificado recientemente el último informe de la prestigiosa agencia internacional Standard and Poors, que aumentó la calificación del Gobierno Vasco al nivel AA+, el más elevado de su categoría. Según el informe, y cito textualmente, "la subida del rating refleja la progresiva reducción del nivel de endeudamiento que ha sido posible gracias a la continua solidez de la ejecución presupuestaria del Gobierno Vasco".

Pero, además, nuestros índices de seguridad ciudadana se sitúan en 3,5 delitos por cada cien habitantes, es decir, menos de la mitad que la media europea.

Euskadi se perfila, por todo ello, como un país atractivo, no sólo para vivir y trabajar, sino para ser visitado por millones de personas. Los datos referentes a la primera mitad del año nos permiten asegurar que en el año 2006 superaremos, por primera vez en nuestra historia, los 2.000.000 de visitantes.

Lamentablemente este tipo de noticias y datos no tienen un adecuado reflejo ni en el debate político ni en los medios de comunica