Chile Cumple y Avanza Hacia el Desarrollo

Chilenas y chilenos, señoras y señores parlamentarios:

Hace dos años, desde este mismo Congreso Pleno, aún conmovidos por una de las peores catástrofes que han golpeado a nuestro país, convoqué a todos mis compatriotas a comprometernos con una gran misión, la misión de nuestra generación: hacer de Chile un país desarrollado y sin pobreza, y construir una sociedad de oportunidades, de seguridades y de valores.

Yo sé que en los últimos tiempos hemos vivido un clima de confrontación y a veces de descalificaciones, que ciertamente no es lo que merecen los chilenos ni tampoco lo que el país necesita. Pero más allá de nuestras legítimas diferencias, conozco su profundo compromiso y amor por Chile y estoy seguro que con todos ustedes compartimos que la responsabilidad de construir ese Chile más libre, más justo y más próspero, no es sólo la causa de nuestro Gobierno y de este Presidente, sino que es una causa que compromete a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, y muy especialmente a quienes por mandato popular integran este Congreso.

Porque digámoslo claro, el Congreso y el Gobierno son aliados y no adversarios en la gran causa de mejorar la vida y promover la felicidad de todos los chilenos.

En nuestro Programa de Gobierno, que el país conoció durante la campaña presidencial y apoyó por mayoría absoluta en las elecciones presidenciales del 2010, asumimos compromisos muy trascendentes, que podemos resumir en los siguientes ejes: recuperar la capacidad de crecer y crear empleos; reducir la pobreza y las desigualdades; mejorar la educación y la salud; luchar y avanzar en nuestro combate a la delincuencia; rejuvenecer nuestra democracia; y fortalecer los valores que son parte del alma de nuestra sociedad.

A estos compromisos debimos agregar el compromiso de la reconstrucción.

Gobernar nunca ha sido fácil, y a nosotros nos ha tocado particularmente difícil. El terremoto del 2010, las manifestaciones y una ciudadanía más exigente de sus derechos y más impaciente con los resultados, la crisis económica internacional, que tiene a varios de los países más desarrollados del mundo debatiéndose entre la recesión y el estancamiento, sin duda han puesto grandes dificultades en nuestro camino.

Pero nada de lo anterior debilita nuestra voluntad de cumplir con nuestros compromisos asumidos solemnemente con los chilenos.

Sé que hemos cometido errores y pido perdón por ellos, pero también sé que hemos trabajado incansablemente y hemos entregado lo mejor de nosotros mismos para cumplir con nuestros compromisos y estar a la altura de los desafíos del Chile de hoy.

Antes de honrar nuestra tradición republicana, iniciada por el Presidente José Joaquín Prieto en 1833, por la cual los Presidentes rinden cuenta ante el país y este Congreso de su gestión, quisiera agradecer a todos los parlamentarios por la valiosa colaboración que han prestado en la aprobación de las 219 leyes que han pasado por este Congreso y que ya son leyes de la República desde el 11 de marzo del año 2010, y pedir su aporte y apoyo para las leyes que vendrán.

Queridos compatriotas:

Tal como lo establece nuestra Constitución, informo hoy al Congreso y a los chilenos del estado de avance de la Nación. Hoy es tiempo de balances y de que hablen los hechos con toda su fuerza y elocuencia.
Reconstrucción

Comienzo rindiendo cuenta del monumental esfuerzo que ha significado el desafío de reconstruir nuestro país, luego de los devastadores efectos del terremoto y maremoto del 27 de febrero del 2010.

Ese desafío no estaba en nuestros planes, pero asumimos con responsabilidad que era nuestra tarea y nuestra misión, y adaptamos nuestra planificación original sin sacrificar los compromisos que habíamos adquirido con nuestros compatriotas.

Todos recordamos dónde estábamos y qué sentimos aquella madrugada, cuando Chile fue brutalmente golpeado por las fuerzas de la naturaleza y la adversidad. En pocos y angustiantes minutos, 551 compatriotas perdieron sus vidas. Ciudades y pueblos enteros fueron arrasados.

Recuerdo nuestro primer balance de esa tragedia, realizado muy tarde, la misma noche del 11 de marzo del 2010, cuando asumimos el Gobierno. El panorama era desolador: 800 mil chilenas y chilenos damnificados; 220 mil viviendas destruidas o con severos daños; uno de cada tres hospitales y una de cada tres escuelas destruidas o gravemente dañadas; centenares de puentes, caminos, puertos, aeropuertos, edificios, embalses y obras de riego destruidos; y miles de empresas y cientos de miles de empleos perdidos.

El costo material de esa tragedia alcanzó a US$ 30 mil MM, un 18% de nuestro Producto Interno Bruto. Sin duda, la mayor pérdida patrimonial en nuestra historia.

Sinceramente, la reconstrucción ha sido muy difícil y muy exigente. Sin embargo, con el esfuerzo de todos los chilenos, transcurrido poco más de la mitad de nuestro Gobierno, hoy puedo afirmar responsablemente que tres cuartas partes de esa tarea de reconstrucción ya están cumplidas. Pero aún no ha finalizado. Todavía quedan muchas familias damnificadas esperando ayuda y muchas obras por reconstruir o reparar.

Y quiero confirmar hoy día que no descansaremos ni un minuto hasta completar el cien por ciento de esa reconstrucción.

En materia de viviendas, ya asignamos los 220 mil subsidios comprometidos. La gran mayoría de ellos, 165 mil, corresponden a proyectos individuales, en que a las familias les fue respetada su decisión de reparar o reconstruir su vivienda en el mismo lugar donde estaba la antigua, y elegir el tipo de vivienda que ellas querían.

Esto ha significado, sin duda, una mayor complejidad, más tiempo y un esfuerzo adicional. Porque es más fácil y más rápido levantar conjuntos habitacionales enteros en las afueras de las ciudades, que construir miles de viviendas, una por una, en el lugar que cada propietario escogió. Pero sin duda valió la pena, porque ello significó respetar la libertad de elegir de las familias damnificadas.

Actualmente estamos iniciando y entregando 4.200 viviendas al mes. Es decir, 140 viviendas cada día. Y al mes de abril, 90 mil viviendas ya fueron entregadas, 70 mil se encuentran en pleno proceso de construcción o reparación, y las 60 mil restantes lo estarán antes que llegue el invierno del próximo año. Y hemos sumado a este esfuerzo a las 2 mil familias de Tocopilla afectadas por el terremoto del 2007, que desde entonces esperan por una solución.

En cuanto a las familias que aún viven en aldeas, y que hoy representan sólo el 1% de las familias damnificadas, sus nuevas viviendas ya están iniciadas o con fecha cierta de entrega. Y para cumplir nuestro compromiso de que ninguna familia pasaría contra su voluntad dos inviernos en casas provisorias, todas ellas han podido optar a un subsidio especial de arriendo, hasta que se les entreguen sus hogares definitivos.

Pero tan importante como reparar o reconstruir las viviendas, es recuperar los barrios y el patrimonio de nuestros pueblos y ciudades afectadas.

Por ello ya están en marcha 111 planes de Regeneración Urbana y 27 planes maestros de Reconstrucción, para lugares tan emblemáticos como Dichato, Juan Fernández, Talcahuano, Constitución, Talca, Lebu, Tirúa, y muchos otros pueblos y ciudades.

Y hemos aprendido la lección, estos planes incluyen obras de mitigación para proteger a sus habitantes frente a eventuales catástrofes futuras.

En materia de educación y salud la tarea de reconstrucción está cerca de terminar: 3.483 establecimientos educacionales dañados ya han sido reconstruidos o reparados. Los nueve hospitales de construcción acelerada ya están operando, y 110 hospitales dañados ya han sido reparados y están en plena operación, al igual que las 207 postas rurales y consultorios que sufrieron daños.

En infraestructura, más del 99% de las 1.500 obras de vialidad, puertos, aeropuertos, sistemas de agua potable rural, obras hidráulicas y puntos de conectividad que sufrieron daños, se encuentran reconstruidos o reparados y en plena operación. Y en los próximos días inauguraremos el puente sobre el Río Claro, con lo cual completaremos de normalizar íntegramente la Carretera Panamericana.

En un país como Chile, cuya historia y geografía han estado siempre cruzadas por catástrofes naturales, no podemos asegurar que la adversidad nunca más volverá a golpear a nuestra patria. Pero sí debemos garantizar que cuando ello ocurra, vamos a estar mejor preparados.

Por ello, ya presentamos un proyecto de ley que crea un nuevo y moderno Sistema Nacional de Emergencias y de Protección Civil, integrado por nuestras FF.AA., Carabineros, Bomberos y el Gobierno, y cuya coordinación estará radicada en una nueva Agencia que remplazará a la actual ONEMI. Este nuevo sistema se replicará en cada una de las 15 regiones de nuestro país, y contará con los recursos humanos, tecnológicos y materiales para cumplir oportunamente su misión de alerta temprana y ayuda eficaz.

Hoy quiero ratificar ante el país nuestro compromiso de reconstruir piedra por piedra y ladrillo por ladrillo, y mejor que lo que teníamos antes, con el esfuerzo y aporte de todos los chilenos, y antes que termine nuestro Gobierno, todo lo que el terremoto y el maremoto destruyeron en nuestro país.

El Chile de las oportunidades

Pero no sólo de reconstrucción vive el hombre. También estamos construyendo el futuro y cumpliendo con los compromisos que asumimos con todos los chilenos durante nuestra campaña.

Construir el Chile de las oportunidades, seguridades y valores para todos sus hijos, es la gran aspiración del Chile de hoy. Es la causa que moviliza a nuestros jóvenes y a toda la sociedad, y es lo que ha motivado a muchos de ustedes a dedicar sus vidas al servicio público, y ciertamente, lo que inspira y orienta todos los días, todas las acciones de nuestro Gobierno.

¿Y en qué consiste una sociedad de oportunidades? En que todos los chilenos, cualquiera sea su origen o condición, puedan desarrollar en plenitud los talentos que Dios nos dio y volar tan alto y llegar tan lejos como su propio mérito y esfuerzo lo permitan, en la búsqueda de su felicidad y realización personal.

Sin duda, son muchos los factores que inciden en esta misión, pero si tuviera que elegir tres, no dudaría en mencionar la educación, el trabajo y la familia.
Educación

La educación es, al mismo tiempo, un fin y un medio. Un medio para incrementar nuestras capacidades, y un fin para permitirnos ser más libres y realizarnos en plenitud. Sabemos que ella es el principal instrumento de desarrollo personal, de creación e igualación de oportunidades, de movilidad social y de progreso nacional. En consecuencia, Chile sólo será una verdadera sociedad de oportunidades cuando todos nuestros niños y jóvenes, y muy especialmente los más vulnerables, tengan acceso a esa educación de calidad.

Hoy les quiero hablar directamente a los padres y madres. En esta sociedad del conocimiento y la información, una buena educación abre un mundo de oportunidades, y su ausencia puede significar una vida de frustraciones. Todos queremos lo mejor para nuestros hijos: que sean más felices y lleguen más lejos de lo que llegaron sus padres.

Por eso nuestro Gobierno está profundamente comprometido con la Reforma Educacional que garantiza a todos nuestros niños y jóvenes acceso a una educación de excelencia, con un sistema más justo y eficaz de Becas y Créditos, que no discrimina a ningún estudiante por falta de recursos, y también con respetar y proteger la libertad de los padres para elegir la educación de los hijos y la libertad de los ciudadanos para aprender y emprender en el mundo de la educación.

Necesitamos tanto del esfuerzo del Gobierno como del esfuerzo de la sociedad. Y por eso nos inclinamos por una sociedad docente, que integre y armonice el esfuerzo del Gobierno y de la sociedad civil.

Estamos impulsando una amplia y profunda Reforma Educacional en todos los niveles. Hoy invertimos uno de cada cinco pesos del gasto público, equivalente a US$ 12 mil MM, en la educación de nuestros niños y jóvenes. El doble que hace tan sólo 6 años.

Hace tres semanas presentamos una Reforma Tributaria a este Congreso, que demanda un esfuerzo adicional de las grandes empresas y de los sectores más afortunados, para poder financiar en forma seria y responsable esta Reforma Educacional.

Estos recursos nos están permitiendo aumentar significativamente las subvenciones educacionales, las becas para los estudiantes y las remuneraciones de nuestros profesores. Adicionalmente, creamos la Beca Vocación de Profesor, para que miles de jóvenes talentosos estudien Pedagogía en forma gratuita, con el compromiso que cuando egresen, eduquen a nuestros niños y jóvenes en las escuelas municipales y subvencionadas.

Pero no basta sólo con más recursos. Se requiere también mejor gestión. Por eso promulgamos la Ley de Calidad y Equidad de la Educación, para potenciar y flexibilizar el estatuto docente, para fortalecer el liderazgo de los directores, para premiar a tantos buenos profesores que se esfuerzan por educar con excelencia a nuestros hijos. Y hemos creado 60 liceos de excelencia, que hoy día permiten a miles de jóvenes con esfuerzo y talento, en todas las capitales regionales de nuestro país, y también en comunas vulnerables y de clase media, como Alto Hospicio, Puente Alto, Renca, Cerro Navia, Conchalí, Quilicura, San Bernardo, Lota, Coronel, Lebu, Purén, Angol, Loncoche, Ancud y muchas más, poder también acceder a una educación de excelencia, como la que imparten hoy día el Instituto Nacional o el Liceo Carmela Carvajal.

Este esfuerzo, que no es sólo de nuestro Gobierno, sino también de los gobiernos que nos antecedieron, ya comienza a dar sus frutos. En efecto, luego de dos largas décadas de estancamiento, las pruebas Simce de los últimos dos años muestran que tanto la calidad como la equidad de la educación, y muy especialmente la de los estudiantes más vulnerables y de clase media, han comenzado por fin a mejorar, y en forma significativa.

Sin duda ésta es una gran noticia para nuestros estudiantes, sus familias, los profesores, el Gobierno de Chile y la sociedad entera. Pero aún estamos lejos de alcanzar nuestras metas. Mientras subsista un solo niño sin educación de calidad, él es nuestro niño y su carencia es nuestra obligación. Y mientras jóvenes talentosos no puedan acceder a la educación superior por falta de recursos, ellos también son nuestros jóvenes y sus sueños de ser profesionales son nuestro compromiso.

La reforma debe comenzar a la más temprana edad, para corregir las desigualdades de origen, igualar oportunidades y nivelar la cancha cuando aún estamos a tiempo.

Por ello estamos incrementando en 40 mil los cupos de los Jardines Infantiles de la Junji e Integra y perfeccionando el sistema de Salas Cuna financiado por las empresas, para evitar discriminar a nuestras mujeres trabajadoras.

Hoy quiero ratificar ante el país nuestro compromiso de garantizar educación preescolar en kinder y prekinder, de calidad y gratuita, a todos los niños y niñas pertenecientes al 60% de los hogares más vulnerables de nuestro país. Esto requiere aumentar en 20% esa subvención y en 75 mil los cupos en esos niveles. Yo sé que los niños no marchan y tampoco protestan, pero su voz se escucha siempre fuerte y clara en La Moneda.

En la educación escolar aumentamos en un 21% la subvención preferencial y ya extendimos ese beneficio a 7º y 8º básico. Hoy día la reciben más de 900 mil alumnos de educación básica. Y creamos también una subvención preferencial para los estudiantes de Educación Media. Ambas subvenciones aumentarán su cobertura desde el 40 al 60% de los alumnos más vulnerables, para incluir así a buena parte de nuestra clase media. Esto significa que vamos a incrementar en más de 1 millón los niños y jóvenes beneficiados con la subvención preferencial.

En materia de educación superior, compartimos las aspiraciones de nuestros jóvenes. En dos años hemos duplicado el presupuesto para Becas, pasando de 118 mil Becas el año 2009, a 280 mil este año. Y las vamos a seguir aumentando hasta 400 mil al término de nuestro Gobierno, casi cuadruplicando el número de Becas del año 2009 y cumpliendo así con nuestro compromiso de asegurar una Beca de Educación Superior a todos los jóvenes con mérito y talento pertenecientes al 60% de los hogares más vulnerables de nuestro país.

¿Es éste un cambio significativo? Sí, lo es. ¿Es esto suficiente? No, no lo es. Por eso también estamos creando un nuevo Sistema de Créditos muy superior al que recibimos. Este sistema estará disponible para todos los jóvenes de nuestro país, excluyendo solamente al 10% más favorecido. Para impedir que estos créditos se transformen en una pesada mochila para nuestros jóvenes o para sus familias, el nuevo sistema tendrá una tasa de interés subsidiada del 2% anual, es decir, sólo un tercio de la actual, lo que significará reducir prácticamente a la mitad el monto de las cuotas del actual Sistema de Crédito con Aval del Estado, adicionalmente, esas cuotas no podrán exceder el 10% del ingreso del joven cuando esté trabajando, y con la cuota 180, cualquiera sea el saldo de deuda, ella se extinguirá automáticamente. Finalmente, el nuevo sistema será administrado por el Estado, reemplazando así a los Bancos.

Adicionalmente, el segundo semestre de este año entrará en vigencia la ley que permite a más de 110 mil deudores morosos del Fondo Solidario para la Educación Superior, reprogramar y reducir sus deudas, salir de Dicom y tener una nueva oportunidad en el mundo laboral.

Sabemos que algunos proponen educación gratuita para todos y no sólo para los más vulnerables y la clase media. Francamente, en un país con tantas carencias y desigualdades como el nuestro, no nos parece justo que el Estado, con los recursos de todos los chilenos, financie la educación de los más favorecidos.

Con esta reforma estamos cumpliendo tres grandes compromisos de nuestro programa, que constituyen muy sentidas aspiraciones de la sociedad chilena. Primero, dar a acceso a educación de calidad a todos nuestros niños y jóvenes. Segundo, que ningún joven con mérito quede fuera de la Educación Superior por falta de recursos. Tercero, que ningún joven o familia vea transformado el sueño de ser profesional en una verdadera pesadilla, o en una deuda excesiva.

Chilenas y chilenos, señoras y señores Parlamentarios: Muchos de los proyectos de ley necesarios para llevar adelante estas reformas se encuentran hoy día en este Congreso. En nombre de todos los niños y jóvenes de nuestro país, les pido encarecidamente su aporte y pronta aprobación.

No basta con hacer las cosas correctas, también hay que hacer correctamente las cosas. No basta sólo con más recursos, también debemos gastarlos mejor.

El segundo semestre de este año comenzará a funcionar la Agencia de Calidad y la Superintendencia de Educación que velará y asegurará el buen uso de los recursos públicos, para que ningún peso del Estado vaya a instituciones que no ofrezcan educación de calidad.

Por eso no dudamos, después de reubicar a sus alumnos, en terminar con el financiamiento público a 37 establecimientos educacionales, que por su sistemática mala calidad no merecían seguir recibiendo esos recursos, ni mucho menos seguir educando a nuestros niños.

Tan pronto este Congreso apruebe la nueva ley que crea la Superintendencia de Educación Superior, ella también velará por la calidad y el buen uso de los recursos públicos, por el cumplimiento de la ley por parte de las universidades, los institutos y centros de formación técnica.

Por cierto, sin profesores de calidad, respetados y bien remunerados, nunca tendremos una educación de excelencia. A eso apunta la Beca Vocación de Profesor y también la nueva Carrera Docente, que crea un nuevo sistema de evaluación y promoción, mejora sustancialmente las remuneraciones, las cuales estarán basadas en el mérito y los resultados más que en los años y la antigüedad, e incrementa los requisitos de calidad de nuestros profesores.

Los malos resultados de la Prueba Inicia tomada recientemente a egresados de Pedagogía, ilustran con elocuencia y dramatismo la importancia y urgencia de implementar esta nueva Carrera Docente, la cual será obligatoria para los nuevos docentes y voluntaria para los actuales.

El liderazgo y capacidad de los directores también es fundamental. Por eso estamos convocando a los mejores a través de concursos públicos, mayores remuneraciones, más exigencias y atribuciones; y hemos puesto en marcha un plan de formación de excelencia para 1.500 directores en tres años.

Para evaluar mejor la calidad de nuestra educación, hemos incorporado nuevas pruebas Simce de Inglés, Tecnología de la Información y Educación Física, y una nueva prueba de Lenguaje en 2º Básico, que se suman a las actuales pruebas Simce en 4º y 8º Básico y 2º Medio.

Quisiera terminar estas palabras sobre educación hablándoles directamente a nuestros jóvenes.

José Miguel Carrera decía que “la juventud es la edad de la energía, el vigor y la magnanimidad”, y agregaba que “es capaz de grandes pasiones, pero también de grandes virtudes y sacrificios”. Por Dios que tenía razón, porque fue un puñado de jóvenes como él los que lucharon y conquistaron nuestra independencia.

Dos siglos después, Chile necesita más que nunca la alegría y el idealismo de nuestros jóvenes. Millones de abnegadas manos trabajan y se esfuerzan para que ustedes puedan estudiar. Nunca antes en la historia de nuestro país una generación había tenido tantas oportunidades de educarse y desarrollar sus talentos, como las que tienen los jóvenes del Chile de hoy.

Valoren este esfuerzo, estudiando y entregando lo mejor de ustedes mismos y aprovechen esta oportunidad sin renunciar a sus sueños ni a sus convicciones.

Valoro el idealismo y la rebeldía de los jóvenes que quieren construir un mundo mejor que el que heredaron de sus padres, pero también deben recordar que tienen deberes con sus estudios, sus familias, su país y sobre todo con ustedes mismos.

Al fin y al cabo, Chile será lo que ustedes quieren que Chile sea. Sólo si trabajan hoy por la paz, Chile será un país en paz. Sólo si actúan hoy con justicia, Chile será un país justo. Sólo si estudian con esfuerzo, Chile será un país desarrollado. Y sólo si miran el futuro con esperanza, Chile será un país más alegre y más feliz.
Crecimiento y Empleo

La sociedad de oportunidades también requiere una economía capaz de crecer y crear empleos. Esto exige desplegar en plenitud las fuerzas de la libertad, creatividad, emprendimiento e innovación, y también fomentar virtudes como la responsabilidad, honestidad, el trabajo bien hecho, ahorro y respeto.

Sólo las sociedades que valoran la libertad y confían en sus ciudadanos han podido prosperar y derrotar la pobreza. Aquellas que ahogan esa libertad y desconfían de sus ciudadanos, han quedado siempre atrapadas en la mediocridad y la frustración.

Por eso nuestras políticas públicas han favorecido esa libertad, creatividad, emprendimiento e innovación. En un mundo cruzado por crisis y recesiones económicas, debemos sentirnos contentos y orgullosos de que en Chile durante los últimos dos años, con el esfuerzo de todos, hemos recuperado y duplicado nuestra capacidad de crecimiento, alcanzando en promedio más del 6% anual. Hemos creado 700 mil nuevos empleos, casi cuadruplicando la creación promedio anterior. La mayoría de esos empleos han sido para mujeres, cuentan con contratos escritos e indefinidos y con cotizaciones para previsión, salud y seguro de cesantía. Hemos logrado bajar la tasa de desempleo a cifras inferiores al 7%. Hoy son las empresas las que buscan a los trabajadores y no los trabajadores los que buscan a las empresas.

Los salarios están creciendo a más del 6% anual, superando en más de 2,5% la inflación. La inversión ha crecido a más del 15% anual, triplicando las tasas anteriores. Las exportaciones han crecido más del 40% en los últimos dos años, pasando de US$ 55 mil el 2009 a 81 mil MM el 2011. Hemos seguido ampliando nuestra integración con el mundo firmando nuevos Tratados de Libre Comercio, que se suman a los que firmaron los gobiernos anteriores, con Vietnam, Malasia y Turquía. Estamos en pleno proceso de negociación o ampliación de tratados con India, Tailandia y el Trans-Pacific Partnership, que se va a transformar en la zona de libre comercio más grande del mundo.

Estos resultados, que nos deben llenar de alegría y orgullo, son sólidos y sustentables, porque están construidos sobre roca y no sobre arena. Ciertamente, no son fruto de la casualidad ni del azar, responden al esfuerzo y creatividad de todos los chilenos, trabajadores y empresarios, y también a las buenas políticas económicas responsables e innovadoras, como la Agencia de Impulso Competitivo, la política fiscal, los incentivos tributarios a nuestras Pymes y también la mejor gestión de nuestro Estado.

Así Chile ha recuperado su liderazgo y se encuentra entre los países de mayor crecimiento en América Latina, en la OCDE y en el mundo. Este crecimiento, necesario pero no suficiente, nos permite seguir creando empleos, mejorando los salarios, ampliando las oportunidades y financiando un mayor gasto del Estado, especialmente en el campo social y de infraestructura.

Este nuevo liderazgo y dinamismo nos acerca cada día más a que un próximo Presidente de Chile pueda decir desde esta misma tribuna que Chile cumplió su misión y se transformó en un país desarrollado y sin pobreza.

Estas son buenas noticias, pero aún nos falta mucho camino por recorrer, problemas por resolver, necesidades por satisfacer y desafíos por enfrentar, para que los frutos de este crecimiento lleguen a todos los hogares chilenos, y muy especialmente a aquellos más vulnerables y de clase media de nuestro país.

Tenemos una gran tarea por delante. Primero, seguir fortaleciendo los derechos, la dignidad y la seguridad de nuestros trabajadores. Para ello, junto al Congreso, estamos legislando para evitar que el multirut se utilice para desconocer los derechos de nuestros trabajadores. También presentamos un proyecto de ley que reduce la jornada de trabajo y amplía los tiempos de descanso para 370 mil trabajadoras de casa particular.

Seguimos avanzando en materia de seguridad laboral. El año pasado redujimos las muertes por accidentes del trabajo de 240 a 185, y estamos modernizando nuestro sistema de capacitación laboral, para que se transforme en un verdadero sistema de educación permanente y eficaz para nuestros trabajadores.

Además, estamos protegiendo y fortaleciendo a nuestras pequeñas y medianas empresas. Los emprendedores cumplen una tarea fundamental. A ellos les corresponde comprender las necesidades de los ciudadanos y satisfacerlas con innovación y nuevas tecnologías. Son hombres y mujeres que deben tener una visión para ver más allá del horizonte y descubrir nuevas oportunidades. También deben tener coraje, para asumir los riesgos, invertir y recorrer caminos desconocidos.

Necesitamos más y mejores emprendedores, respetuosos de la ley, de sus trabajadores, de los consumidores y del medio ambiente, para poder crear más y mejores empleos, más y mejores oportunidades, y para poder ofrecer bienes y servicios a menor costo a todos los chilenos.

Para ello redujimos de 27 a 7 los días necesarios para crear una empresa y a la mitad el costo. Rebajamos de 1,2 a 0,6%, y ahora lo llevaremos a 0,2%, el impuesto al crédito, favoreciendo a 370 mil Pymes y a más de 3 millones de deudores. Creamos un sistema que exime a las Pymes del impuesto por sus utilidades reinvertidas y enviamos al Congreso una nueva Ley de Quiebra.

¿Cuál ha sido el resultado? En dos años, nuestra sociedad ha formado más de 100 mil nuevas empresas, duplicando nuestra tasa histórica. A eso apunta la nueva misión del Ministerio de Economía y la Agenda de Impulso Competitivo, que ya tiene más de un 80% de avance.
Agricultura

La sociedad de oportunidades también está llegando a nuestra agricultura y a los 2,5 millones de compatriotas que viven o trabajan en el campo. Nuestro objetivo es transformar a Chile en una potencia agroalimentaria y situarlo entre los 10 países más importantes del mundo en exportación de alimentos sanos y seguros.

El año pasado, el sector agrícola y forestal creció a más del 11%, casi duplicando el crecimiento promedio del país, y por primera vez en nuestra historia estamos exportando conocimiento, ciencia y tecnología chilena en áreas como reproducción vegetal y genética animal.

Seguimos avanzando en el cumplimiento de nuestros 25 compromisos con el mundo del campo, y estamos fortaleciendo la Comisión Antidistorsiones, ya dictamos un nuevo decreto de salvaguardias para el maíz partido y creamos un fiscal especializado en agricultura en la Fiscalía Nacional Económica, para garantizar una competencia leal con los productores externos y mercados transparentes y competitivos en el frente interno, asegurando que nuestros productores agrícolas obtengan un precio justo por los productos que ellos siembran, cultivan y cosechan de la tierra.

A través de INDAP estamos llegando a 180 mil pequeños agricultores con subsidios, capacitación y asistencia técnica, un 40% más que hace 2 años, cubriendo así todas las comunas rurales de nuestro país, incluidas algunas tan apartadas como Isla Picton, Camiña, Colchane, Lonquimay, Palena, Juan Fernández e Isla de Pascua.
Minería

En cuanto Minería, ella sigue expandiéndose con fuerza y representa hoy el 15% de nuestro Producto Interno Bruto, el 17% de los ingresos fiscales y el 60% de nuestras exportaciones. Su futuro es aún auspicioso.

Para los próximos 8 años existen proyectos de inversión por más de US$ 90 mil MM, un tercio de los cuales pertenecen a Codelco. Eso significará 70 mil nuevos puestos de trabajo, la mayoría de alta calificación y buenos salarios.

ENAMI ha reforzado sus programas de apoyo a la pequeña y mediana minería, aumentando en 50%, respecto al año 2009, sus compras de minerales.
Pesca y Acuicultura

También estamos trabajando para que las oportunidades lleguen a nuestros pescadores y gente de mar. Ya ingresamos el proyecto que modifica la Ley de Pesca y Acuicultura, para proteger nuestro recurso pesquero y para mejorar la complementariedad entre la pesca artesanal e industrial.

Después de la dura crisis que vivió ese sector en nuestro país a fines de la década pasada, el año pasado se recuperó con fuerza, creciendo a una tasa del 17% y creando 8 mil nuevos empleos.

Es justo reconocer el temple y coraje de nuestros pescadores artesanales que todas las mañanas desafían el peligro y se internan en el mar a recoger sus frutos. Por eso hoy quiero anunciar el envío de un proyecto de ley que creará el Instituto de Desarrollo de la Pesca Artesanal, equivalente al INDAP agrícola.
Telecomunicaciones

Las telecomunicaciones están revolucionando nuestras vidas, trabajos, estudios, y nuestra forma de informarnos y entretenernos. Por eso en dos años hemos triplicado la penetración de la banda ancha, llegando con conexiones de Internet a más del 90% del territorio poblado y pasando de 7.4 a 11 millones los chilenos conectados a la red.

A través del proyecto “Conectividad para la Educación” hemos pasado de 4 mil, en el año 2009, a más de 9 mil escuelas municipales y subvencionadas conectadas con Internet gratuito y de calidad, favoreciendo a 2,7 millones de niños, los que se incrementarán a 3,2 antes que termine este año, lo que significa un 90% de cobertura.

Seguimos avanzando en el campo técnico y legislativo, para que la televisión digital y de alta resolución llegue en forma gratuita a todos los hogares chilenos.

En materia de gobierno electrónico, hemos recuperado el primer lugar en América Latina, y estamos construyendo una red de WI-FI pública y gratuita en las principales plazas, bibliotecas, municipalidades y estaciones del Metro, y seguimos con nuestros Programas de Alfabetización Digital.

Ya implementamos la portabilidad numérica para teléfonos fijos y móviles, lo que significa que cada usuario es dueño de su número y libre de cambiarse con él a la empresa de su elección. Eliminamos los cargos de larga distancia en las regiones de Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Maule, Biobío, Los Ríos y Los Lagos, lo que ha permitido a 6 millones de chilenos, y antes que termine nuestro Gobierno a todos los chilenos, poder hablar desde Arica a Magallanes con una simple llamada local, reduciendo a la décima parte su costo.
Infraestructura y Obras Públicas

La sociedad de oportunidades requiere también una infraestructura moderna y que integre todos los rincones de nuestra patria. Por eso estamos conectando Chile completando la Carretera Austral entre Puerto Montt, pasando por Coyhaique y llegando hasta Puerto Yungay, Villa O’Higgins y Caleta Tortel. Lo avanzado nos ha permitido reducir de 36 a 16 las horas de tiempo necesarias para conectar Puerto Montt con Coyhaique. Así, podremos contar con una carretera íntegramente pavimentada, por territorio chileno, que va a unir a nuestro país desde la frontera con Perú, por el norte, hasta el borde de los Campos de Hielo Sur.

También estamos desarrollando un plan de inversiones públicas por US$ 6 mil MM y US$ 8 mil MM adicionales, a través de concesiones. Tres de cada cuatro pesos de este plan van a nuestras regiones. Ya entregamos la doble vía entre Caldera y Vallenar e iniciamos las obras que unirán Vallenar con La Serena. El 2011 ampliamos cuatro nuevos puertos, que significaron inversiones por sobre los US$ 600 MM, y pusimos en marcha un sistema electrónico de cobro de peajes. Sumaremos o mejoraremos más de 5 mil kilómetros de caminos rurales para el desarrollo de estos sectores y también para las comunidades de nuestros pueblos originarios, lo que representa un incremento de más de 40% respecto al año 2009. Así, seguimos pavimentando y mejorando las carreteras que nos unen con nuestros países vecinos, Argentina, Perú y Bolivia, y a través de ellos con Brasil y los puertos del Pacífico.

Hemos reconstruido los bordes costeros, puertos marítimos y fluviales, y seguimos avanzando con las obras de los Planes Chiloé, Isla de Pascua y Arauco.

Muy pronto licitaremos importantes obras viales en nuestra capital, como las ampliaciones de las Autopistas Vespucio Oriente y Costanera Central y las nuevas Líneas 3 y 6 del Metro.

Después de muchos y largos estudios, que anuncié en Pargua en abril del año pasado, y estableciendo un monto máximo de inversión de US$ 740 MM, lo que garantiza la rentabilidad social del proyecto, hemos decidido llamar a una licitación internacional que presente soluciones técnicas para la construcción de un puente de 3 ó 4 vías que conecte el continente con la Isla Grande de Chiloé.
Agua y Energía

Hay 2 recursos fundamentales que debemos aprender a producir y cuidar mejor.

En materia de agua, décadas de falta de planificación e inversiones, el aumento del consumo y el calentamiento global, han hecho a nuestro país cada día más vulnerable a los períodos de sequía. Llevamos tres años de sequía, y por eso hemos decretado emergencia agrícola o zona de escasez hídrica a 108 comunas en nuestro país.

Pero necesitamos una política de Estado. A eso apunta la Estrategia Nacional de Recursos Hídricos que nos va a permitir evitar que el 85% de las aguas que corren por nuestros ríos se pierdan en el mar, a través de un plan de embalses que contempla 15 grandes obras. Ya entregamos los embalses de Ancoa en El Maule, El Bato en Coquimbo, iniciamos la construcción de Chacrillas en la Región de Valparaíso y próximamente iniciaremos las obras de otros tres embalses en las regiones de Arica, Coquimbo y Biobío.

Esta estrategia permitirá duplicar nuestra capacidad de almacenamiento de agua y asegurar así su normal abastecimiento para el futuro.

Estamos haciendo enormes inversiones para tecnificar los sistemas de riego, reparar e impermeabilizar nuestros canales de regadío, implementar un programa de bombardeo de nubes, desarrollar planes de infiltración de aguas lluvias en los acuíferos y construir plantas desalinizadoras.

La energía, que es necesaria para alimentar nuestros hogares, iluminar nuestras ciudades y hacer funcionar nuestras empresas, también por errores de planificación, trabas a la aprobación y ejecución de las obras y alzas en el precio internacional, han significado que el costo de ella se ha triplicado en nuestro país durante los últimos 10 años. Casi todas las plantas de generación aprobadas durante ese período, fueron en base a hidrocarburos y sin las normas adecuadas de emisión.

Creo que las tragedias ambientales y sanitarias de Ventanas, Huasco, Coronel y Mejillones hablan mejor que mil palabras.

La falta de seguridad para la generación, transmisión y abastecimiento futuro constituye una seria amenaza para nuestro desarrollo. Necesitamos duplicar nuestra capacidad de generación durante los próximos 12 años y construir una matriz energética más limpia, más segura y más económica.

A eso apunta la Estrategia Nacional de Energía para las próximas dos décadas que estamos impulsando, y que se funda en 7 pilares y 80 medidas que dimos a conocer a todo el país.

Estamos fortaleciendo la integración energética con el continente, especialmente con los países vecinos. Además de las reglas y normas de emisión, que son equivalentes a las de los países de la OCDE para las centrales térmicas, haremos lo mismo para las fundiciones.

Sé que pocos en Chile quieren generadoras, antenas, cementerios, basurales o cárceles cerca de sus hogares. Pero también sé que todos queremos prender la luz, hablar por teléfono, enterrar a nuestros muertos, deshacernos de nuestra basura y que los delincuentes estén presos.

Por eso, un Gobierno responsable tiene que tomar las decisiones en forma oportuna, aun cuando ellas no siempre sean populares.
Sociedad de seguridades

Chilenas y chilenos: Hemos hablado de la sociedad de las oportunidades, la cual es necesaria, pero no suficiente.

Igual como no es posible construir un país justo y próspero sin libertad, tampoco es posible construir un país libre y próspero sin justicia.

De ahí surge nuestro compromiso, tan fuerte como el anterior, con una sociedad de seguridades para todos los chilenos, que garantice a todos nuestros hijos, por el sólo hecho de haber nacido en nuestra bendita patria, una vida digna y decente. Que todos sepan que si alguien tropieza, no va a quedar solo y desamparado, una mano solidaria y acogedora lo va a ayudar a ponerse de pie y volver a caminar.
Pobreza y desigualdad

Para construir esa sociedad más justa, debemos enfrentar muchos desafíos y tenemos que priorizar a los más pobres y vulnerables.

Hoy día en pleno siglo XXI en nuestro país, 640 mil compatriotas viven en la pobreza extrema y 2,5 millones de chilenos, incluyendo a uno de cada 4 niños, viven en la pobreza.

Por eso, derrotar la pobreza no sólo es la mejor inversión que podemos hacer para construir un Chile más libre, justo y próspero, sino que también es un imperativo moral. Si podemos hacerlo, nada ni nadie nos desviará de cumplir con ese objetivo, que es la gran meta de nuestra generación.

Ya creamos el Ministerio de Desarrollo Social y lo ubicamos en el corazón de La Moneda. La encuesta Casen, que mide la pobreza, la estamos tomando todos los años y no cada tres, para mantener ese compromiso muy cerca de nuestros corazones.

La nueva Ficha de Protección Social y la tarjeta electrónica nos permitirán focalizar mejor y facilitar la entrega de la ayuda a las personas que las necesitan.

El alma de esta política es el Ingreso Ético Familiar, cuyo proyecto acaba de ser aprobado por este Congreso, lo que agradezco sinceramente. Este proyecto de Ingreso Ético Familiar cubre nuestros tres más grandes y solemnes compromisos: familia, educación y trabajo. Significa una verdadera alianza estratégica entre las familias vulnerables, la sociedad y el Estado de Chile. Su corazón son las mujeres, porque ellas nunca se equivocan y siempre eligen lo mejor para sus hijos, muchas veces a costa de su propia postergación.

Este Ingreso Ético Familiar tiene tres pilares. El pilar de la Dignidad, que significa ayuda por el solo hecho de ser chileno. El pilar de los Deberes, que premiará a las familias que cumplan con deberes, como que sus niños vayan a la escuela y que los controles del niño sano estén al día. Y, tercero el pilar de los Logros, que premiará a aquellas familias que logren mejorar el rendimiento escolar de sus niños o que integren a sus mujeres al mundo del trabajo.

Este Ingreso Ético Familiar en promedio va a significar $80 mil adicionales para las 170 mil familias que viven en la pobreza extrema en nuestro país.

Queridos compatriotas: Estamos muy conscientes que en los últimos tiempos el aumento en el precio de los alimentos y de los combustibles, por causas ajenas a nuestro control y voluntad, han golpeado con dureza el presupuesto familiar y muy especialmente el de los sectores más necesitados. Por eso ingresamos a este Congreso un proyecto de ley que subsidia el transporte público, tanto en Santiago como en regiones, para evitar alzas o mitigarlas. También, enviamos un proyecto de ley que perfecciona el sistema de estabilización del precio de los combustibles, de forma tal que cuando el precio de los combustibles esté alto, los impuestos bajen, el Estado recaude menos, y usted pueda pagar menos.

Hoy quiero ir más allá, este mes enviaré a este Congreso un proyecto de ley que establece un Bono Solidario de Alimentos, para aliviar el presupuesto familiar. Este bono será de $40 mil por familia y $7.500 adicionales por hijo. Va a beneficiar a casi 1 millón 700 mil familias chilenas y más de 6 millones de compatriotas.

Hace 25 años, el Papa Juan Pablo II nos convocó a derrotar la pobreza. Llegó el tiempo de cumplir con ese compromiso.
Salud

Cuando estamos enfermos es cuando nos sentimos más débiles y vulnerables y, por tanto, cuando más necesitamos ser tratados con respeto, dignidad y ser atendidos con oportunidad y eficacia en nuestros hospitales y consultorios.

Por eso la Sociedad de Seguridades debe satisfacer esa necesidad y nos exige también defender la vida, aliviar el dolor y devolver, en la medida de lo posible, la salud a los chilenos enfermos.

Este año hemos invertido más de $300 mil millones en la salud de los chilenos, tres veces más que hace cuatro años, y hemos inaugurado 17 hospitales. Antes que termine nuestro Gobierno, habremos remodelado 46 e iniciado la construcción de 38 nuevos hospitales, terminado 12 que están en curso, en comunas tan importantes como Antofagasta, Calama, Copiapó, Rapa Nui, Maipú, La Florida, Rancagua, Curicó, Talca, Concepción, Parral, Cañete, Osorno y Puerto Montt, además del Hospital Salvador y el Sótero del Río, en Puente Alto, beneficiando así a más de 14 millones de chilenos.

Junto con ello, hemos entregado consultorios y tenemos 46 más en construcción, en comunas tan alejadas como Pica, Juan Fernández, Futrono, Gorbea y La Junta, que nunca antes los habían tenido. Además, tenemos que enfrentar el problema de los médicos especialistas. Por eso, a través de más becas para la formación de cirujanos, oftalmólogos, pediatras, traumatólogos y ginecólogos, lograremos contar con 3 mil nuevos médicos especialistas, atendiendo a los chilenos en todos los rincones de nuestro país.

Hace unos días, y después de más de 10 años de tramitación, promulgamos la ley de Derechos y Deberes del Paciente, que garantiza a todos los usuarios derechos fundamentales, como ser tratados por su nombre, que se le respeten las horas y plazos convenidos, que le den un diagnóstico claro de su enfermedad y el tratamiento necesario, que le respondan claramente sus dudas, y puedan ser visitados por sus familiares o recibir ayuda espiritual si la requieren. Estos derechos quedarán expuestos al público en todos los hospitales y clínicas de nuestro país.

Pero la salud es como la justicia: cuando tarda mucho, no sirve. Por eso nos alegra inmensamente haber terminado con el padecimiento de 380 mil chilenos afectados por las listas de espera AUGE para una cirugía o tratamiento, y haber reducido a casi la mitad los 90 mil pacientes que llevaban más de un año de espera por atenciones de enfermedades no AUGE. Agradezco a los funcionarios de la salud, por su entrega y compromiso en el logro de estas metas.

Nos estamos haciendo cargo también de la falta de farmacias de turno. El año 2009, en toda la Región Metropolitana había sólo 5 farmacias de turno disponibles, y todas ellas concentradas en el sector oriente de la capital. Hoy contamos con más de 52 farmacias de turno en Santiago y más de 140 a nivel nacional.

Estamos conscientes que los remedios representan casi la mitad del gasto de salud de nuestras familias, y mucho más, cuando se trata de la tercera edad o de enfermos crónicos.

Por eso hemos presentado a este Congreso dos proyectos de ley: la ley de Fármacos y Bioequivalencia, que impedirá recetar solamente remedios de marca cuando existe otro equivalente, y también exigirá a los laboratorios la venta unitaria de medicamentos, para evitar que los usuarios deban comprar más de lo que realmente necesitan. Y el segundo, autoriza la venta de medicamentos que no requieren receta médica, en los almacenes y supermercados de nuestro país, para facilitar su acceso y reducir su costo, que estimamos, bajarán en torno al 20%, dando un importante alivio a las familias chilenas.

Junto con ello, estamos reformando la salud privada de las Isapres, a través de la creación de un Plan Básico de Salud, que terminará con las enormes diferencias de precios que castigan hoy a nuestras mujeres, a nuestros enfermos y a nuestros adultos mayores. Ese Plan Básico, que tendrá una tarifa única para los afiliados de Isapres, permitirá la comparación de precios y también el libre traslado de los usuarios entre Isapres, sin restricciones ni por carencias ni por preexistencias.

Acabamos de aprobar la ley de Etiquetado de Alimentos, que nos permitirá informar mejor a nuestros compatriotas para que tengan una alimentación más sana.

Pero nada de lo anterior es suficiente si no reconocemos algo fundamental: siempre es mejor prevenir que curar. Por eso estoy tan orgulloso del programa Elige Vivir Sano, que dirige la Primera Dama, y que está logrando que millones de compatriotas puedan acceder a una vida más sana, alimentarse mejor, practicar más deporte, disfrutar más de la naturaleza y compartir más con sus familias y, por supuesto, disminuir el consumo de tabaco y alcohol.

Por eso, no sólo como Presidente de la República, sino que como padre y abuelo, quiero agradecer sentidamente el amor, el compromiso y la dedicación que tú, Cecilia, has puesto en este programa.
Seguridad Ciudadana

Yo sé que la delincuencia y el narcotráfico angustian la vida a muchos compatriotas. Y sé también que se trata de una lucha dura, difícil y permanente. Un Chile de auténticas seguridades nos exige no rendirnos ni acostumbrarnos jamás al temor con que un grupo de delincuentes y narcotraficantes quieran afectar nuestras vidas cotidianas.

Es una batalla que no podremos dar nunca por ganada, pero tampoco podemos dar nunca por perdida, ni mucho menos, bajar los brazos. Porque eso es precisamente lo que buscan los delincuentes y narcotraficantes: confundir nuestras mentes, debilitar nuestros espíritus, dividir nuestras fuerzas y debilitar nuestras instituciones. Por eso debemos unirnos como un solo hombre y una sola mujer, dejando de lado nuestras diferencias, para enfrentar con decisión, inteligencia y coraje a estos poderosos enemigos, que no respetan nada ni trepidan ante nada para lograr sus perversos objetivos.

Coraje como el que demostraron la cabo Paulina Gallardo, el sargento Germán Ulloa, la inspectora Karim Gallardo, el subcomisario Cristián Morales y el sargento Hugo Albornoz, todos los cuales rindieron sus vidas en actos de servicio. Por eso, porque entregaron sus vidas para proteger las nuestras, son héroes y mártires.

Quiero decirle hoy día a sus familiares y seres queridos, que su sacrificio no ha sido en vano y que nos inspira todos los días para continuar con esta lucha, que es la lucha de todos los chilenos, por poder vivir con mayor paz, seguridad y tranquilidad.

Y estamos avanzando. Bajo la conducción del ministro del Interior y la colaboración de Carabineros y la Policía de Investigaciones, no solamente estamos haciendo nuestros mejores esfuerzos, también estamos obteniendo resultados.

El año pasado, a pesar de los actos de agresión y vandalismo cometidos por cobardes encapuchados, que dejaron a 1.100 carabineros heridos, que causaron graves daños a la propiedad pública y privada y que nos exigieron desviar cuantiosos recursos materiales para resguardar el orden público, logramos incautar el doble de marihuana que el año anterior, un 25% más de pasta base que el 2009, llevamos a la justicia a más de 156 mil prófugos, que llevaban años con orden de aprehensión, y capturamos a 325 mil delincuentes para que enfrentaran también su responsabilidad. Recuperamos el 80% de los vehículos robados y redujimos en un 10% el número de homicidios en nuestro país.

Acabamos de aprobar el Registro Nacional de Prófugos, para poder atraparlos con más eficacia e impedir que logren acceder a beneficios del Estado, como renovar licencia de conducir o incluso obtener subsidios del Estado.

Yo sé que aún queda mucho por avanzar, pero también sé que es justo y necesario destacar los logros que hemos juntos obtenido.

En estos primeros dos años de Gobierno, las tasas de victimización son las más bajas desde que el año 2003 se inició la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana.

Estos son datos objetivos. Y es bueno que los conozcamos, para no desalentarnos y seguir luchando con más fuerza y voluntad contra la delincuencia y el narcotráfico.

Sé que para muchos chilenos estas cifras puedan significar muy poco, porque han sufrido en carne propia, o han visto a sus familiares, ser víctimas de la delincuencia. También sé que basta con que los medios de comunicación informen de un asalto, un robo o un homicidio, para que todos nos sintamos sus víctimas y se acreciente la sensación de inseguridad y temor.

Por eso, junto con enfrentar con una mano mucho más dura, y la tenemos, a los delincuentes y narcotraficantes, estamos extendiendo la otra mano para ayudar a sus víctimas.

Aprobamos la reforma constitucional que asegura defensa jurídica profesional y gratuita a las víctimas que no puedan otorgársela.

Pero también, no hay política más efectiva contra la delincuencia que la prevención y la rehabilitación, y especialmente para nuestros niños y jóvenes. Por eso, durante el próximo mes ingresaremos a este Congreso el proyecto que crea el nuevo Servicio de Protección de la Infancia y la Adolescencia, y el que sustituye al SENAME por el Servicio de Responsabilidad Penal Adolescente.

Recién aprobamos la ley que creó el Registro Nacional de personas condenadas por delitos sexuales contra nuestros niños, para evitar que vuelvan a acercarse y causarles daño.

Aunque parezca increíble, no teníamos un sistema o un diagnóstico que nos permitiera conocer la realidad profunda de la delincuencia en nuestro país. Por eso, siguiendo exitosas experiencias, pusimos en marcha el Sistema Táctico de Análisis del Delito, que nos está permitiendo contar con más y mejor información respecto a dónde, cómo, cuándo, a qué hora, y en muchos casos quién comete los delitos, para combatirlos con mayor eficacia.

Esta nueva estrategia está dando resultados. En lo que va de este año, en la Región Metropolitana, se han reducido en 3 mil los delitos violentos con respecto al año anterior.

Además de los 10 mil carabineros adicionales que están en curso y mil oficiales de la Policía de Investigaciones, hemos extendido el Plan Cuadrante a 17 nuevas comunas y estamos trabajando para extenderla a 33 más en dos años, de manera de proteger con más carabineros, con más cuarteles, con más carros policiales a nuestra población.

Y seguimos avanzando en el programa Barrio en Paz, que ha permitido a 7 millones de habitantes y más de 23 mil establecimientos comerciales, en 114 barrios de Chile, se beneficien con cámaras de seguridad, nuevas luminarias, alarmas comunitarias y más de 200 mil controles policiales. Gracias a ello, los chilenos podemos hacer nuestra vida normal con un poco más de tranquilidad.

Pero sin duda nos queda mucho por hacer y mucho camino por recorrer.

Para evitar que las drogas sigan ingresando a nuestro territorio por los más de mil kilómetros de frontera que tenemos con Perú y Bolivia, países que representan más del cincuenta por ciento de la producción mundial de cocaína, pusimos en marcha el Plan Frontera Norte, para cerrar nuestras fronteras a la droga que destruye a nuestros niños y a nuestra juventud.

Pero quienes somos padres, no podemos caer en la ilusión de creer que algún día contaremos con una policía tan efectiva que será capaz de neutralizar a todos los narcotraficantes, o con controles fronterizos tan eficaces que impidan el acceso de la droga a nuestro país. Por eso, los padres debemos estar mucho más atentos y más involucrados con nuestros hijos, y actuar a tiempo para evitar su primer contacto con la droga y el delito, porque muchas veces después puede ser demasiado tarde.

Para apoyarlos hemos creado el Servicio Nacional para Prevención y Tratamiento de Drogas y Alcohol, SENDA; pusimos en marcha un Fonodrogas gratuito; aumentamos los controles policiales en bares, discotecas y botillerías; e implementamos una política de tolerancia cero con quienes conducen bajo los efectos del alcohol.

Esa Tolerancia Cero en pocos meses ha logrado lo más difícil: cambiar una cultura de malos hábitos, por una consigna drástica pero eficaz: Si usted maneja, no beba; si usted bebe, no conduzca. Y de esta forma, en forma clara y eficaz, en su primer mes de puesta en marcha, los accidentes del tránsito, los fallecidos en accidentes de tránsito y los conductores sorprendidos manejando bajo los efectos del alcohol, se han reducido a la quinta parte.

Pero no nos confundamos de enemigo. La sociedad de seguridades va a ser siempre implacable con los narcotraficantes, porque son delincuentes, pero va a ser siempre acogedora con sus víctimas, porque son enfermos que necesitan nuestra ayuda. Por eso, hemos prácticamente duplicado los recursos para la rehabilitación, para permitir a más jóvenes de nuestro país, recuperar sus vidas.

Justicia y Derechos Humanos

Todos recordamos aquel 8 de diciembre del 2010, cuando 81 compatriotas murieron calcinados en una cárcel en San Miguel. Esa mañana, mientras me dirigía a la Posta Central, pensaba en las contradicciones de nuestro país: el mismo que había hecho todo lo necesario para salvar la vida de 33 mineros, había convivido durante décadas con condiciones absolutamente inhumanas de nuestros reclusos, que no tenían ninguna posibilidad de rehabilitación ni de reintegración a la sociedad.

Por eso, no basta con tener mano dura, que la tenemos, para lograr vencer a la delincuencia. Ella requiere ser aplicada con inteligencia. Y no es inteligente tener cárceles hacinadas, que se transformar en verdaderas universidades del delito, donde entran delincuentes primerizos y salen criminales profesionales.

Por eso, estamos construyendo cuatro nuevos recintos penales, que nos permitirán 10 mil nuevas plazas y reducir las tasas de hacinamiento, y hemos destinado más de 6 mil millones a la instalación de redes contra incendio y dictamos un estatuto laboral y de capacitación, que ha permitido a 7.000 internos capacitarse y trabajar remuneradamente y lograr así acelerar su rehabilitación y contribuir a la mantención de sus familias.

Pero no basta con construir más cárceles. Debemos también darles un uso más racional y recluir en ellas a quienes realmente representan una amenaza para la sociedad. Por eso, hemos sustituido condenas de cárcel por faltas como el no pago de multas o la venta de discos piratas, por otras sanciones en beneficio de la comunidad, bajo el atento control de Gendarmería. Y estamos también expulsando a miles de presos extranjeros, para que cumplan sus condenas en sus países de origen. Y, además, modernizando el sistema de penas sustitutivas a la privación de libertad. Aprobamos la ley que permite a internos de baja peligrosidad poder trabajar y someterse a programas eficaces de rehabilitación, siempre con brazaletes electrónicos, para poder proteger a las chilenas y chilenos que viven y merecen vivir con mayor paz y tranquilidad.

Enviamos el proyecto que crea el nuevo Código de Procedimiento Civil, que va a significar procedimientos más, ágiles y más transparentes para solucionar la inmensa mayoría de los casos que conocen nuestros tribunales. Ésta es la reforma más importante a nuestra justicia civil en los últimos cien años. Y también creamos planes piloto de justicia vecinal, para resolver problemas pequeños, pero que afectan gravemente la vida de los vecinos.

Y este año ingresaremos el proyecto de ley que moderniza, por fin, el sistema de notarios y conservadores, para que sea más ágil, preste un mejor servicio y a menor costo a todas y todos los chilenos.

Para promover el respeto absoluto, en todo tiempo, lugar y circunstancias de los derechos humanos de nuestros compatriotas, ingresamos el proyecto de ley que crea la Subsecretaría de Derechos Humanos y que crea el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos en nuestro país.

Vivienda, barrios y ciudades

También requerimos avanzar hacia una vivienda digna y barrios más acogedores para nuestros ciudadanos.

Por eso, a pesar del terremoto, en estos dos años hemos entregado 204 mil subsidios regulares a familias a lo largo y ancho de nuestro país, a los cuales sumaremos 162 mil adicionales este año, y una cifra equivalente el año próximo, de forma que al terminar nuestro Gobierno, habremos entregado más de 750 mil subsidios habitacionales, permitiendo que más de 3 millones de chilenos, es decir, casi uno de cada 5 compatriotas, puedan por fin dejar de vivir de allegados o arrendatarios y cumplir el sueño de su casa propia.

Y no nos hemos olvidado de nuestra clase media, que siempre ha debido salir adelante con su solo esfuerzo, porque nunca es suficientemente rica para financiar íntegramente su vivienda, ni tampoco suficientemente vulnerable para recibir un subsidio del Estado.

Por eso creamos el Subsidio Habitacional para la Clase Media, hecho a la medida de sus necesidades y aspiraciones y que ya ha permitido a 33 mil familias acceder, con ayuda del Estado, a una vivienda propia, y que sumaremos 39 mil familias adicionales durante este año.

Y también estamos trabajando en erradicar los 657 campamentos que aún subsisten en nuestro país, duplicando la cantidad de subsidios que benefician a esos compatriotas.

Pero no solamente importa el número de viviendas, también su tamaño y calidad, incrementando 42 a 47 los metros cuadrados, y a más de 50 cuando hay familias numerosas, o que incorporan a discapacitados o a tercera edad en su hogar.

Y estamos construyendo 17 nuevos parques urbanos en las comunas más vulnerables de nuestro país, para incorporar 150 nuevas hectáreas de parques a aquellas comunas que muchas veces solamente las conocen en los textos o en las revistas.

Y además, no nos hemos olvidado de los deudores habitacionales que por fallas en las políticas, enfermedades o pérdidas del empleo, han visto cómo su sueño de casa propia se transforma en una verdadera pesadilla por el exceso de deuda.

Hoy día estamos beneficiando a 119 mil deudores habitacionales con condonaciones de deudas, subsidios en el pago de sus dividendos, y en muchos casos, condonación total, cuando se trata de casos catastróficos o de pobreza extrema.
Transportes

También estamos trabajando en un nuevo sistema de transporte público y privado más seguro, más cómodo y más eficiente.

El día tiene 24 horas, y si descontamos los tiempos de sueño y de trabajo, lo que queda para el tiempo libre es muy escaso, y muchas veces más de la mitad de ese tiempo se destina al traslado. Y por eso, cada peso y cada minuto que logremos reducir, es un minuto más para lo más importante, como es la familia, la amistad, el deporte, y un peso más de alivio al presupuesto familiar.

Sabemos que el Transantiago, cuando fue puesto en marcha el 2007, fue mal planificado y mal implementado, y significó un atentado a la dignidad de millones y millones de chilenos. Y si bien nuestro Gobierno no fue parte del problema, sí estamos siendo parte de la solución.

Hemos renegociado los contratos con los operadores, para que sean los contratos los que se adapten a las necesidades de los usuarios y no los usuarios a las exigencias de los operadores.

Y, sin perjuicio de los muchos problemas que subsisten, hoy el Transantiago es un sistema que está mejorando en calidad y en seguridad, y también en materia de frecuencias y en reducción de accidentes.

Por esa razón, hoy día tenemos más de 90 kilómetros adicionales en corredores y vías exclusivas, y vamos a sumar 67 más, para seguir bajando los tiempos de traslado y reduciendo la contaminación ambiental, y hemos construido más de 900 paraderos.

Pero el transporte de superficie tiene que estar integrado con el transporte subterráneo. Y por eso hemos puesto en marcha la mayor ampliación de la red del Metro, que nos va a permitir aumentar de 95 a 140 kilómetros su red en nuestra capital. Ya entregamos las 6 nuevas estaciones de la Línea 5, que benefician a casi un millón de vecinos en Maipú y Pudahuel. Y en septiembre de este año iniciaremos las obras de las nuevas Líneas 3 y 6, con 28 nuevas estaciones, que reducirán a la mitad los tiempos de traslado de un millón y medio de personas en las comunas de Santiago, La Reina, San Miguel, San Joaquín, Ñuñoa, Providencia, Huechuraba, Pedro Aguirre Cerda, Conchalí, Independencia y Cerrillos.

Ya instalamos Internet gratuito en 22 estaciones y sumaremos 108 nuevos carros con aire acondicionado. Y, por supuesto, está en pleno desarrollo el sistema de Metrotren o trenes urbanos, que permitirá unir a Rancagua con la zona sur de nuestro país, y estamos estudiando soluciones equivalentes para otras comunas en nuestro país.

Todavía nos queda mucho por avanzar. Por eso el proyecto que establece el subsidio al sistema de transporte público va a evitar que la tarifa siga creciendo debido al déficit operacional con que heredamos ese sistema, y nos va a permitir darle a nuestros compatriotas un sistema de transporte más eficaz, más digno y más económico.

Pero Santiago no es Chile. Y por eso, el mismo subsidio que recibe nuestra capital lo recibirán nuestras regiones, para que puedan libremente destinar esos recursos a subsidiar las tarifas, ampliar la cobertura, a renovar las flotas o a invertir en ferrocarriles u otras obras de infraestructura.

Protección de los consumidores

Pero también una sociedad de seguridades tiene que proteger con eficacia a sus consumidores y promover la libre competencia, para emparejar la cancha y evitar los abusos y la falta de información. Así todos los chilenos podremos contar con la información necesaria y recibir más y mejores bienes y servicios, y a un precio justo. Así está ocurriendo con la Portabilidad Numérica, que ha permitido a 250 mil usuarios poder cambiarse de compañía sin perder su número telefónico. Por eso estamos fortaleciendo el SERNAC y hemos creamos el SERNAC Financiero. Y, además, una norma que obliga a los Bancos a licitar los créditos hipotecarios, para bajar el costo de los mismos para más de 1 millón 300 mil familias, y estamos tramitando la ley que pondrá un límite a la Tasa de Interés Máxima Convencional, para proteger debidamente y con justicia a nuestros consumidores.

Chilenas y chilenos: Proteger a nuestros consumidores y a nuestros trabajadores es parte de la sociedad de seguridades, oportunidades y valores. Y en esta misión el Estado tiene un rol fundamental y nuestro Gobierno un compromiso inquebrantable.
Sociedad de valores

Pero junto con multiplicar las oportunidades y garantizar las seguridades, también debemos avanzar hacia una sociedad fundada en sólidos valores. Nuestras cuentas nacionales no miden la felicidad de nuestros hijos ni la dignidad de nuestros adultos mayores. No incluyen la belleza de nuestros paisajes ni de nuestra poesía, y tampoco reflejan la calidad de nuestras familias ni la solidez de nuestras instituciones.

Por eso, nunca debemos renunciar a los valores, y siempre debemos defender la vida, desde la concepción hasta la muerte natural; proteger a la familia; respetar la dignidad de los derechos humanos de todos nuestros compatriotas en todo tiempo, lugar o circunstancia.

Y por ello, cuando se debatía en este Congreso Nacional diferentes iniciativas para legislar sobre el aborto, escribí una carta pública fundamentando por qué nuestro Gobierno defiende y va a defender siempre la vida del que está por nacer.

Tampoco queremos que se repitan casos como el de Daniel Zamudio, que perdió su vida a manos del odio, la intolerancia y los prejuicios. Por eso, promovamos siempre una sociedad tolerante, que no discrimine a nadie por su origen étnico, situación social, apariencia física, opción religiosa u orientación sexual.

Y por eso nos alegramos que después de tantos años, logramos por fin aprobar una Ley Antidiscriminación, que va a hacer de Chile una sociedad más pluralista y más tolerante.
Familia, mujer, infancia y juventud

Pero el pilar fundamental de una sociedad de valores es la familia. Necesitamos familias fuertes, unidas y sanas, para tener un país verdaderamente integrado, humano y feliz. Ellas son nuestra principal fuente de amor, de acogimiento y de amparo en las difíciles circunstancias del tiempo moderno, y además nuestra mejor protección contra los males de la modernidad, como la droga, la delincuencia y el alcohol.

Por eso ampliamos de 3 a 6 meses el Posnatal e incrementamos la cobertura de una de cada tres mujeres, a todas las mujeres trabajadoras de Chile, favoreciendo a 2 y medio millones de mujeres que trabajan en nuestro país. Para que nunca más la maternidad sea un obstáculo para el trabajo, ni el trabajo un obstáculo para la maternidad.

Para ellas creamos el Ingreso Ético Familiar. Para ellas estamos incrementando la cobertura de nuestras salas cuna y de nuestra educación preescolar, y para ellas creamos 400 mil nuevos empleos que han favorecido a las mujeres de nuestro país.

Así, no solamente estamos cumpliendo con nuestros compromisos, también le estamos haciendo justicia a nuestras mujeres y a nuestros niños.

Y vamos a corregir una discriminación que perjudica el acceso y los salarios de las mujeres trabajadoras, estableciendo que el beneficio de la sala cuna sea considerado parte de la red de prestaciones de seguridad social.

Y para enfrentar mejor la violencia intrafamiliar, tipificamos por fin el delito de femicidio. Pusimos en marcha casas de acogida y fonos ayuda gratuitos en todas las regiones de Chile, y estamos dando asesoría sicológica y judicial a las víctimas, y creando 15 nuevos centros de rehabilitación para hombres violentos en todas las regiones de nuestro país.

Es verdad, un hombre puede tener una ex pareja, pero nunca puede tener ex hijos. Y, desgraciadamente, sólo el año pasado nuestros tribunales recibieron más de 200 mil denuncias por no pago de pensiones alimenticias.

Para enfrentar este verdadero drama, presentaremos un proyecto de ley que perfecciona los mecanismos de retención y cobro, para que los padres se hagan responsables de sus hijos.

Tercera edad

Pero también tenemos una deuda con nuestros adultos mayores. Después de años y años de promesas, eliminamos o redujimos el descuento del 7% en salud, beneficiando a más de 1 millón de pensionados. Y junto con ello, creamos el Bono Bodas de Oro.

Y hoy quiero hacer un anuncio. En los próximos días enviaré un proyecto de ley a este Congreso, de forma tal que todas las parejas que cumplan o hayan cumplido 50 años de matrimonio y aún no hayan recibido ese beneficio, lo reciban durante este año, o a más tardar el próximo.

Pero hay algo más. Tenemos que hacernos cargo de nuestros adultos mayores y colaborar con la sociedad civil en el cuidado de aquellos vulnerables y que no se pueden valer por sí mismos. Por eso estamos impulsando un plan que va a favorecer la atención domiciliara, crear los centros diurnos y crear una subvención estatal, para colaborar con instituciones como el Hogar de Cristo, la Fundación Las Rosas o San Vicente de Paul, en el cuidado de nuestros adultos mayores vulnerables, que no pueden valerse por sí mismos y que cada día son más, y que no podemos dejar abandonados, como muchas veces están hoy día.

Pueblos originarios

También nuestros pueblos originarios están teniendo un nuevo trato. No solamente para promover su desarrollo social, sino que también para respetar y cuidar su cultura, su lengua, su historia y sus tradiciones.

Por eso presentamos una reforma constitucional que reconoce a Chile como un país multicultural. Y por eso, a través de INDAP hemos multiplicado por 8 la cobertura de sus programas a familias de nuestros pueblos originarios.

Y hoy quiero proponer dos nuevas Áreas de Desarrollo Indígena adicionales. Una, cubrirá parte de las comunas de Ercilla y Collipulli, y la otra, la Provincia de Arauco, para integrarlos mejor, para escuchar sus voces y para acelerar este nuevo trato con nuestros pueblos originarios.

Cultura

Pero también, una sociedad de valores requiere una cultura libre, creativa, diversa, a la cual puedan acceder todos los chilenos. Por eso hemos destinado $ 75 mil millones, el mayor esfuerzo de nuestra historia, a la construcción de 5 grandes teatros regionales en Iquique, La Serena, Rancagua, Concepción y Punta Arenas, y estamos creando 51 nuevos centros culturales a lo largo y ancho de nuestro país, recuperando 62 edificios patrimoniales, como la Casa de Violeta Parra o de Vicente Huidobro, el Santuario Santa Rosa de Pelequén, el Museo de Arte Contemporáneo, el Museo de Historia Natural y muchas otras obras más.

Y porque la cultura es parte del alma de nuestro país, enviaremos pronto a este Congreso el proyecto de ley que crea el Ministerio de Cultura y Patrimonio, y que integrará al Consejo de la Cultura y las Artes, el Consejo de Monumentos Nacionales y la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos.

Y además, para que esto no sea sólo un esfuerzo público y promover también el esfuerzo de la sociedad civil, valoramos que este Congreso apruebe pronto la Ley de Donaciones Culturales. Sería el mejor homenaje a un gran hombre de Estado y a un gran promotor de la cultura, como fue don Gabriel Valdés.

Quiero también hoy día rendir un sentido homenaje a nuestro insigne poeta Nicanor Parra, que acaba de ganar el Premio Cervantes de Literatura. Y así se une a gigantes como Gabriela y Neruda en la inspiración de la cultura y la belleza en nuestro país.

Deportes

Pero también queremos hacer de Chile un país de deportistas, porque el deporte le hace bien al cuerpo y al alma. Al cuerpo, porque mejora nuestro estado físico, nuestra salud y nuestro estado de ánimo; y al alma, porque nos enseña valores fundamentales, el esfuerzo, el trabajo en equipo, el respeto, la lealtad. Y además, es el mejor antídoto para evitar que nuestros jóvenes caigan en la droga, la delincuencia y el alcohol.

Hoy día, desgraciadamente Chile no es un país de deportistas, y estamos trabajando arduamente para cambiar esa cultura y duplicar el número de deportistas en nuestro país.

Por eso presentamos el proyecto de ley que crea el Ministerio del Deporte. Y junto con organizaciones privadas pusimos en marcha el Plan Olímpico de Chile. Y además, sus resultados ya se están manifestando. En los Juegos Panamericanos de Guadalajara llevamos la mayor delegación, 308 deportistas, y obtuvimos la mejor cosecha de medallas, 46 preseas de nuestra historia. Y en las Olimpíadas de Londres, Chile será representado por más de 30 deportistas, también la cifra más alta en estos juegos. Todo ello permite mirar con confianza y optimismo los importantes eventos deportivos que se llevarán a cabo en nuestro país, como la Vuelta Ciclística de Chile, el Rally Dakar, los Juegos Sudamericanos, el Mundial de Fútbol Sub 17, la Copa América, y ojalá también, porque estamos postulando, los Juegos Panamericanos del 2019.

Para ello necesitamos más y mejor infraestructura. Por eso, el Plan Chilestadios nos está permitiendo construir, reconstruir o remodelar nuestros estadios de fútbol, como los de Arica, Copiapó, Curicó y Talca; y estamos avanzando, con contribución de los Gobiernos Regionales, en los estadios con estándares FIFA de Calama, La Serena, Viña del Mar, Valparaíso, Rancagua, Concepción, Puerto Montt, el Estadio Nacional y próximamente incluiremos también los estadios de Iquique, Osorno, Ovalle y la segunda etapa del Estadio de Curicó.

Pero también queremos llegar con el deporte a nuestros niños y jóvenes, a nuestras dueñas de casa, a nuestros trabajadores y pensionados. El año pasado más de 400 mil chilenos participaron en los Programas del Instituto Nacional del Deporte, duplicando la cifra del 2010. Y están en plena construcción los 30 polideportivos y los 150 mini estadios o multicanchas, que van a permitir a los chilenos no solamente presenciar de pantalón largo los espectáculos deportivos, sino que participar con pantalón corto, haciendo ellos mismos deporte.

Y este año se cumplen los 50 años del Mundial del 62, que quedó grabado para siempre en nuestra memoria. Y quiero hoy saludar y homenajear a 3 héroes del 62, que nos acompañan en este Congreso: don Leonel Sánchez, don Humberto “Chita” Cruz y don Sergio Navarro.

Discapacidad

También estamos trabajando para hacer de Chile una sociedad más inclusiva y cariñosa con aquellos que tienen capacidades distintas.

Mundo Evangélico

Y para cumplir nuestros compromisos de luchar siempre por una sociedad que garantice las más plena libertad religiosa e igualdad de cultos, y cumplir con nuestros compromisos con el mundo evangélico.
Medio Ambiente

También en el mundo del medio ambiente. Estamos poniendo en práctica el nuevo Ministerio del Medio Ambiente, la Superintendencia, la próxima creación de los Tribunales Ambientales, a la que seguirá el Servicio de Parques y Biodiversidad, creando nuevas áreas protegidas, como el parque Motu Motiro Hiva en las Islas Salas y Gómez, que es uno de los cinco parques marinos más grandes del mundo y, además, aumentando sustancialmente la calidad y la exigencia de nuestras normas de emisiones contaminantes, para garantizar la calidad del medio ambiente y la protección de salud de nuestros habitantes.
Democracia y Regionalización

Chilenas y chilenos: No hay progreso y justicia posible sin una democracia sólida e instituciones respetadas.

Como lo señalé al comienzo de mis palabras, retomemos la senda de los grandes acuerdos. Nuestra sociedad necesita una democracia e instituciones sanas y transparentes, participativas y respetadas. Por eso es imperioso avanzar para acercar la política a la gente y acercar la gente a la política.

A eso apunta la inscripción automática que incorpora a 5 millones de jóvenes, el voto voluntario, las primarias para elegir a nuestros candidatos y muchas otras iniciativas, como la ley que perfeccionará a nuestros partidos políticos, los acuerdos para perfeccionar nuestro sistema electoral y el derecho a voto a los chilenos en el extranjero que mantienen un vínculo o compromiso con nuestro país.

Por todo eso, debemos avanzar también para que el Estado sea más amistoso con nuestros conciudadanos.

El centralismo asfixia a la Región Metropolitana y ahoga a nuestras regiones, y por eso avanzamos en dar más recursos, más atribuciones, más funciones y más responsabilidades a nuestros gobiernos regionales y comunales.

El Fondo Nacional de Desarrollo Regional casi se ha duplicado con respecto a lo que teníamos en el periodo 2006–2009, y estamos creando nuevos fondos que benefician a nuestras regiones y a nuestras comunas, como el Fondo que compensa por los tributos o contribuciones en aquellas comunas que no los reciben y como el Fondenor, que aportará 108 mil millones de pesos a las comunas mineras de nuestro país.
Modernización del Estado

También tenemos que avanzar en la modernización del Estado. Por eso, a través del programa ChileAtiende hemos creado una red nacional de más de 144 oficinas en todo Chile, para que los chilenos puedan acceder a los servicios públicos con mayor facilidad. Los servicios del Instituto de Previsión Social, Fonasa, Sence, Vivienda, Salud y tantos más. Y también a través de una página Web, permitir que los chilenos no tengan que andar migrando de un servicio público a otro y puedan hacer sus trámites desde sus propios hogares y trabajo.
Defensa

En materia de Defensa puedo afirmar con responsabilidad y satisfacción que nuestras Fuerzas Armadas se encuentran hoy día plenamente capacitadas para cautelar nuestra soberanía, proteger nuestro territorio y garantizar la paz, además de colaborar con el desarrollo de nuestro país.

Hemos enviado la ley que sustituye la ley reservada del Cobre por un proyecto que financiará seria y responsablemente las necesidades estratégicas de nuestra defensa, e ingresaremos el proyecto de ley que otorga reparación y rehabilitación a las víctimas por explosión de minas antipersonales. Y, además, enviaremos próximamente a este Congreso el proyecto el proyecto que elimina o reduce gradualmente la cotización del 6% que afecta a los pensionados de nuestras Fuerzas Armadas y de Orden, cumpliendo así nuestros compromisos. La Armada y la Fuerza Aérea seguirán colaborando con nuestras zonas aisladas y el Ejército apoyando la acción en nuestros espacios distantes y poco poblados.

A eso apunta la inauguración de la Compañía Andina en la localidad de Cochrane y también a eso apunta que finalmente estamos terminando los 65 kilómetros faltantes que nos permitirán unir, a través de la Isla de Tierra del Fuego, a nuestro país desde el Estrecho de Magallanes hasta el Canal del Beagle, con ese camino que terminaremos durante nuestro Gobierno.
Relaciones Exteriores

En el campo internacional, seguimos defendiendo y respetando los principios tradicionales de nuestra política exterior y reforzando y alzando nuestra voz en todas las instancias internacionales para defender la democracia y los derechos humanos.

Y enviaremos a este Congreso el proyecto de ley que moderniza a nuestra Cancillería, para adecuarla a los requerimientos de este mundo moderno y globalizado.

Además de ello, además de haber sido invitados por primera vez a la Cumbre de los 20 países más poderosos del mundo, hoy día ejercemos la Presidencia Pro Témpore de la Alianza del Pacífico y también la de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe.

Acabamos de recibir la visita de la Presidenta de Argentina, lo que refleja las buenas relaciones que tenemos con la nación transandina, y seguiremos defendiendo con toda la fuerza de la ley y el derecho en la Corte de la Haya nuestros territorios, nuestros mares y nuestra soberanía, cumpliendo con nuestros compromisos y respetando el derecho internacional. Y seguimos abiertos al diálogo franco y fecundo con Bolivia, siempre dentro del marco del fiel cumplimiento del Tratado del año 1904.
Palabras finales

Queridas chilenas y chilenos: Hemos pasado revista a lo mucho que todos los chilenos y nuestro Gobierno estamos haciendo para construir ese Chile de oportunidades, seguridades y valores. Estoy muy consciente que nos falta mucho y que hemos cometido errores, y nuevamente pido perdón por ello, pero quiero decir también que no ha habido un solo día en que los ministros, los colaboradores y este Presidente no se hayan exigido al máximo de sus capacidades para cumplir con nuestros compromisos.

Y honestamente, haciendo un balance objetivo, siento que hemos cumplido con Chile. Todos quisiéramos ir más rápido, pero no podemos arriesgar un descarrilamiento de nuestra economía, como tantas veces nos ocurrió en el pasado, y como hoy día le está ocurriendo a muchos de los países más desarrollados del mundo.

Por eso nuestro Gobierno va a seguir actuando con firmeza y responsabilidad, armonizando las legítimas necesidades de los chilenos, con las verdaderas posibilidades de nuestra economía. Por eso, igual que un padre de familia, muchas veces el Presidente tiene que decir que no.

Pero también estoy consciente, y me alegro profundamente de cómo avanza y cómo está cambiando para mejor la vida de tantas familias chilenas. Como la familia Landeros González, que está hoy día con nosotros en este Congreso, una familia de trabajo y esfuerzo como tantas otras en nuestro país. Ella representa el nuevo Chile que estamos construyendo. Sus pilares son don Luis y la señora Felicidad, que han compartido 50 años de vida matrimonial, y gracias al Bono Bodas de Oro y a la eliminación del descuento del 7%, han podido cumplir muchos de sus sueños. Además, ellos están muy contentos, porque con el término de las listas de espera Auge, hoy los atienden con mejor cariño y dignidad en el Hospital Tisné de Peñalolén.

Además están muy orgullosos de sus nietos. Verónica, la mayor, podrá cumplir por fin su sueño de transformarse en microempresaria de repostería, postulando a un crédito del Fosis, y tendrá la tranquilidad de saber que mientras ella trabaja, su hijo Ignacio estará bien cuidado en uno de los más de 3 mil jardines infantiles de Integra y de la Junji.

Su hermana Sandy, acaba de acceder a un subsidio habitacional para la clase media, y se comprará una nueva vivienda cumpliendo su sueño, donde se trasladará a vivir con su madre, que por haber perdido la vista, hoy recibe una pensión de invalidez.

La hermana de Sandy, Jeniffer, está esperando guagüita, y ella sabe que va a poder disfrutar de un posnatal de 6 meses, como se lo merecen las madres de nuestro país.

Otro nieto, Roberto, gracias a su esfuerzo encontró un empleo estable, con cotizaciones y contrato que le dan tranquilidad. Y hoy día, gracias a la recuperación de la economía y junto a sus amigos, puede ganarse la vida en base a su esfuerzo y espera ansioso que concluya la construcción de la multicancha que está construyéndose en su querida población San José de Arica, donde él vive.

Y Claudia, la nieta menor, aspira a seguir sus pasos y con su buen rendimiento académico en el Liceo Domingo Santamaría, podrá postular a la Beca Bicentenario y convertirse en la primera profesional de su familia.

Querida familia Landeros González: Bienvenidos a la sociedad de oportunidades, seguridades y valores que juntos estamos construyendo en nuestro país.

Pero sabemos que aún nos queda mucho camino por recorrer, que todavía hay muchos compatriotas que no lo están pasando bien y que merecen y necesitan una mejor vida y una nueva oportunidad.

En mis recorridos por Chile, y he recorrido prácticamente todas las comunas de mi país desde Arica hasta la Antártica, he podido compartir con mis compatriotas sus sentimientos. A veces de dolor y desamparo, a veces de alegría y esperanza, pero siempre de coraje y una fe inquebrantable en nuestro maravilloso país que juntos tenemos que lograr se transforme en esa sociedad que acoja y ampare a todos y cada uno de sus hijos.

Por eso esta mañana los invito a preguntarnos ¿en qué país queremos vivir? O más aún ¿en qué país queremos que vivan nuestros hijos, nuestros nietos y los que vendrán? Porque ese país que queremos construir depende básicamente de nuestra propia voluntad y nuestro propio compromiso.

Quiero ratificar hoy día, ante mis compatriotas, que ningún obstáculo o grupo de presión, por fuerte o poderoso que sea, nos desviará del objetivo de cumplir nuestros compromisos con todos los chilenos, ni tampoco nos desviará de lograr que las vidas de todas y cada una de las familias chilenas sean vidas con mayor alegría, esperanza y felicidad.

Ese fue mi compromiso durante la campaña y esa ha sido, es y será la única motivación como Presidente de Chile.

Y más allá de nuestras legítimas diferencias, nunca olvidemos que somos todos chilenos, porque sé que todos queremos y amamos con pasión a nuestra patria, compartimos una misma historia y tenemos que construir juntos un futuro para todos.

Sé que en la unidad está nuestra fortaleza y en la división está nuestra debilidad. Y por eso estoy convencido que juntos, con fe y esperanza, entregando lo mejor de cada uno de nosotros, triunfaremos en la gran misión de construir un Chile más libre, más justo, más próspero, más fraterno y más acogedor con todos y cada uno de sus hijos.

Que Dios bendiga a los chilenos. Que Dios bendiga a nuestra patria.

Muchas gracias y ¡Viva Chile!